| 
LA RECONFIGURACIÓN DEL PSICOANÁLISIS
A COMIENZOS DEL SIGLO XXI
LA UNIVERSIDAD - LA EVALUACIÓN - LAS TCC
6 de agosto de 2005
Buenos Aires, Argentina
Teatro Coliseo
Convocan
Escuela de la Orientación Lacaniana
Escola Brasileira de Psicanálise
Nueva Escuela Lacaniana
Con la presencia de Jacques-Alain
Miller

Boletínes
7. Boletín N°
7 - 23 de Junio de 2005 >>
6. Boletín N° 6 - 21 de Junio
de 2005 >>
5. Boletín N° 5 - 17 de Junio
de 2005 >>
4. Boletín N° 4 - 15 de Junio
de 2005 >>
3. Boletín N° 3 - 13 de Junio
de 2005 >>
2. Boletín N° 2 - 9 de Junio
de 2005 >>
1. Boletín N°
1 - 6 de Junio de 2005 >>
Página principal
del Foro de los Psi >>

Boletín N° 7- 23 de Junio
de 2005
Índice
> Editorial, por Graciela
Brodsky
> Correo de los lectores. Carta de Alejandra
Eidelberg
> "Un océano de falsa ciencia",
por Marina Recalde
> The baby in the box, (tercera parte), por
Leonardo Gorostiza
Editores
Maria do Carmo Dias Batista, diasbatista@uol.com.br
Paula Kalfus, maito@arnet.com.ar
Juan Fernando Pérez (moderador), juperez@epm.net.co

Editorial
No hay caso. Hace dos semanas que le escribo,
que trato de interesarlo, que espero un signo de su parte.
Y nada.
Si fuera por la resonancia que encuentro
en usted, pensaría que el Boletín es una botella
lanzada al mar virtual a la espera de un pescador distraído.
Usted sigue pensando que esta historia de
las TCC no es un problema para el psicoanálisis y no
veo como convencerlo de lo contrario.
Entonces, cambio de tema.
¿Leyó el artículo sobre
la hipnosis que publicó el Clarín el 13 de junio?
Marina Recalde hace un comentario en este número del
Boletín, y Celeste Viñal envió una carta
al diario.
Si lo leyó, seguramente se dio cuenta
que la noticia es generada por un psicoanalista, que es un
psicoanalista el que dice "que hace veinte años
analizarse era un valor en sí mismo, pero la gente
ya no quiere hacer tratamientos largos, necesita resolver
problemas con mayor rapidez. Y es en este punto donde la hipnosis
ayuda, porque acelera el proceso de insight del paciente,
en tanto facilita el acceso a sectores de la mente que resultan
inaccesibles en vigilia. Es una herramienta que permite focalizar
la terapia en el problema que uno quiere resolver". "Funciona
muy bien con todos los males psicosomáticos y es muy
eficaz para tratar casos de bulimia y anorexia. También
se usa con mucho éxito en el ámbito de los cuidados
paliativos en pacientes terminales, para aliviar el dolor".
Ahora no podrá decirme que se trata
de un problema importado. El desconcierto cunde en la casa
de Freud. Muerto el padre…
Por eso me gustan los dos texos de hoy, el
de Alejandra Eidelberg y el de Leonardo Gorostiza.
Ambos ubican el renacimiento de las TCC (con
perdón de la palabra) como un efecto de la declinación
del Nombre-del-Padre: el saber separado del amor, el orden
de hierro de la regulación generalizada. Incluso el
redescubrimiento de la hipnosis es un mas acá del padre.
Olvídese de las TCC. ¿Usted
piensa que el derrumbe de la función paterna deja incólume
la creencia de los propios psicoanalistas en el inconsciente?
Hasta la próxima.
Graciela Brodsky

Correo de los lectores
Una hipótesis sobre las TCC
Alejandra Eidelberg
EOL
"Impossible is nothing" (Frase
empleada en la publicidad gráfica de una marca deportiva)
A mi entender, P. Kalfus realiza, en el boletín
No. 3, lo que B. Udenio nos propone en el No. 2. Para referirse
a las TCC, se vale de una poderosa herramienta de la enseñanza
de Lacan: su elaboración conceptual sobre el "ser
nombrado para" y el "orden de hierro" que de
ello resulta (seminario Les non dupes errent, 19-3-74).
Me sumo a la serie con tres propósitos,
que presento acotados.
Primeramente, para destacar la función
de suplencia que el "nombrar para" tiene, pues "sustituye"
–y para esto alcanza la madre, dice Lacan– la
función forcluída de la excepción paterna.
Así se restablece un férreo marco regulador,
se "restituye" un orden, pero "de hierro".
(¿El que ansía el profesor catalán dedicado
a prologar para sustituir la excepción del psicoanálisis?)
En segundo lugar, subrayo que lo social mismo
ofrece esta modalidad de suplencia en "un momento que
es aquel que vivimos en la historia", según Lacan.
Se ve entonces que esta suplencia restitutiva no sólo
es hoy de hierro, sino, además, estándar, en
tanto provista por las normas sociales. Se trata de un híbrido
en que se cruza lo más mortífero de la psicosis
–su núcleo férreo de inercia–, y
lo más desvitalizado de la neurosis –su falta
de inventiva. Quizás por esto Lacan habla de esta locura
como "degeneración catastrófica".
No es para menos.
Finalmente, y a la luz de lo planteado, propongo
una hipótesis: que las TCC podrían ser concebidas
como suplencias férreas y estandarizadas que el capitalismo
ofrece para paliar los efectos subjetivos devastadores que
él mismo genera, al forcluir la castración y
el amor (cf. seminario Ou pire, 6-01-72). En tal sentido,
estas terapias –su defensa y su consumo– podrían
considerarse como un síntoma "epidémico"
más de los actuales.
Con gusto dejaría caer esta hipótesis,
porque me obliga a una prudencia que me cuesta a veces sostener
frente a estas técnicas terapéuticas y sus defensores.
Me refiero a la prudencia de no remover las suplencias así
porque sí, justamente porque los analistas no las consideramos
simples trastornos a enmendar. (Es por esta prudencia que,
confieso, pensé en su momento si los dichos del ministro
de Salud de la Argentina –sobre la inconveniencia de
la aplicación del psicoanálisis en el tratamiento
de algunos síntomas de la actualidad– no obedecían
también a ella).
Al mismo tiempo, también mantengo
esta hipótesis con no poco interés, en tanto
me estimula a tratar de reinventar la oferta analítica
en distintos ámbitos que exceden el marco del consultorio.
Lo cual no me resulta sencillo.
No me resulta sencillo encontrar para cada
oportunidad la maniobra política adecuada, aquella
que pueda horadar lo estandarizado de las suplencias en un
aparato que, él mismo, funciona cada vez más
fuera de discurso, sostenido en férreos argumentos
delirantes sobre la libertad. Argumentos que venden, no solo
que nada es imposible, sino que lo imposible es algo a descartar
como desecho. Argumentos que son consumidos masivamente por
los no incautos de lo real. Argumentos con los que me he embrollado.
Cuando me desanimo me sirve recordar la alternativa
que extraigo de la enseñanza de Lacan: un entusiasmo
sin esperanza.

Un océano de falsa ciencia
Moda retro: volvió la hipnosis.
Marina Recalde
EOL
Bajo el título Los científicos
aseguran que la hipnosis también cura , el diario Clarín
(uno de los diarios más importantes de la Argentina)
del lunes 13 de junio, nos ha sorprendido con una noticia:
la hipnosis vuelve a tener protagonismo.
La técnica es defendida con pasión
por un psicoanalista quien, además de presentar este
tema en el próximo IV Congreso Mundial de Psicoterapia
que se realizará en agosto en Buenos Aires, sostiene
esta práctica ya que –según afirma–
hace veinte años analizarse era un valor en sí
mismo, pero la gente hoy ya no quiere hacer tratamientos largos,
necesita resolver problemas con mayor rapidez.
Los males a tratar son muy diversos, pero
especialmente se curan los problemas psicosomáticos,
las anorexias y las bulimias. En los Estados Unidos, las curas
han ido más lejos: según 144 papers de profesionales
de todo el país, hay "importantes evidencias sobre
el uso exitoso de la hipnosis en el tratamiento de numerosas
patologías", a saber: disfunciones sexuales, trastornos
de ansiedad y angustia, ataques de pánico, fobias,
alergias, jaquecas, asma, reuma, obesidad, hipertensión,
dermatología, gastroenterología, hematología,
obstetricia y ¡urología!
Así, la hipnosis es definida por un
doctor en psicología clínica como "una
modalidad terapéutica basada en la palabra", que
permite optimizar recursos que todos tenemos, a los cuales
no es posible acceder de otro modo. Esta modalidad se enseña
en cursos, en los cuales ya se han formado unos 2000 profesionales.
Y ha sido bautizada como "hipnosis clínica",
para enfatizar que es utilizada por profesionales de la salud:
solo puede ser practicada por médicos, psicólogos
y... odontólogos.
Estamos frente a un nuevo problema: el avance
de las TCC, ahora también toma la forma de la milenaria
hipnosis, en nombre de un supuesto avance de la ciencia. La
hipnosis está en auge, apta para ser utilizada en mayores
de 6 años, incluso a los que han sido refractarios
a otro tipo de terapias. Y no solo es eficaz. También
es breve: entre un mes y seis meses, a un precio que parte
de los ochenta pesos, prometen solucionar todos los problemas,
mirando fijo a los ojos del terapeuta, "mientras éste
le habla, de manera monótona, apelando a diversas sugestiones".

The baby in the box
(tercera y última parte)
Leonardo Gorostiza
EOL
Es un pequeño libro rojo... ¡No!
¡Está bien que nos comparen con Cuba o Corea
del Norte, pero no es para tanto!.. Se trata sólo de
un opúsculo de divulgación "científica"
que promete informarnos de manera clara y precisa acerca de
lo esencial de las terapias comportamentales. Su autor, Jacques
Van Rillaer. [1]. Dicen que practicó el psicoanálisis
hasta que, desalentado por los magros resultados, se orientó
hacia el conductismo y el cognitivismo . Además es
profesor universitario de psicología en Bélgica.
[2]
En las primeras páginas se despacha
–él también– contra el psicoanálisis.
Lo caracteriza como una "psicología filosófica",
de formación iniciática y con una historia institucional
llena de crisis, rupturas y exclusiones. Considera que sus
teorías son "ampliamente especulativas" y
que "casi no han dado lugar a las verificaciones que
respeten las reglas de la metodología científica."
Frente a esto se alzan las verdaderas "psicologías
científicas" que no son otras que la psicología
comportamental y la cognitiva. Si bien reconocen sus raíces
fundamentales en Watson, Einsenck y en Skinner, por ser "científicas",
estas terapias "no son las aplicaciones de la doctrina
de un Padre-fundador." Más aún, "(...)
los comportamentalistas, como todos los verdaderos científicos,
rechazan los argumentos de autoridad y el culto de la personalidad.
Ellos no se pasan todo el tiempo citando y comentando incansablemente
textos sagrados. Prefieren observar metódicamente y
experimentar, para mejorar sin cesar sus prácticas
y sus teorías."
¡Evidente! ¡Es la exaltación
de la operación del saber desconociendo su lazo con
el origen en la época del derrumbe del Nombre del Padre!
Pero es más adelante donde encontramos
lo mejor. En un capítulo se propone explicar cuál
es "el carozo" de dichas terapias. "Más
allá –afirma– de la multiplicidad de las
variantes posibles, todos los comportamentalistas se distinguen
de los otros psicoterapeutas por un objetivo, la modificación
tangible de conductas, por la elección de un medio,
los pasos científicos, y por un estilo de interacción
con el cliente que podemos calificar como "pedagogía
democrática".
¡Fantástico! ¡Nunca mejor
dicho! Lo que se presenta como "ciencia" no es sino
una pedagogía, una reeducación. Es decir, lo
que Lacan ya denunciaba –en La dirección de la
cura..."– como una impostura: la llamada "reeducación
emocional del paciente". Mutatis mutandis, se trata ahora
de una "reeducación cognitivo-comportamental del...
¡cliente!".
¡Si! ¡No es chiste! "Terapeuta
y cliente –prosigue– pueden entonces elaborar
un 'contrato terapéutico' donde precisan los roles
y responsabilidades de cada uno, los criterios de evaluación
de los resultados, la duración probable y el costo
del tratamiento. Un procedimiento tal se justifica tanto desde
el punto de vista ético como psicológico (realismo,
implicación personal). La persona que consulta es considerada
como un 'cliente' que retribuye a un experto en psicología
para ayudarlo a cambiar..."
Resulta claro. Sin ningún tapujo,
y como conviene al discurso capitalista, tenemos ya diseñada
y admitida la figura del "consumidor". En este caso,
la del consumidor del saber del experto.
Pero además, como "el cliente
siempre tiene razón", esta nueva versión
del discurso universitario debe vestirse con los ropajes de
la democracia. Una "pedagogía democrática"
es la nueva versión del discurso universitario que
pretende desentenderse de aquello que la comanda: "…el
principio autoritario de los educadores de siempre" (Lacan,
ibídem).
La exaltación de la supuesta autonomía
del cliente se vuelve así necesaria para ocultar la
secreta operación de este discurso. "El terapeuta
–continúa– actúa como un pedagogo
respetuoso del educando ( apprenant), preocupado de hacerlo
acceder rápidamente a una mayor autonomía. No
es cuestión de imponer sus puntos de vista, de manipular,
de seducir, de jugar al brujo o a la esfinge."
¿No resulta familiar esta crítica
apenas velada a la posición oracular del analista?
¿No es casi idéntica a la que hace Owen Renik
y el intersubjetivismo californiano en el seno de la IPA?
Pero la cosa no se detiene allí. "El
comportamentalista –remata– evita el establecimiento
de una relación caracterizada por el afecto o por el
amor . En efecto, una relación de este tipo generalmente
se vuelve un fin en sí mismo y se eterniza. Ella constituye
en definitiva un obstáculo al progreso psicológico,
ella da lugar a los abusos de poder y a veces a conductas
de orden sexual que complican todo." (Itálicas
mías).
¡Sí señor! ¡Leyó
bien ..! "Ella", la que se vuelve obstáculo
para el "progreso psicológico" no es sino
la transferencia. Entonces, de lo que en definitiva se trata
en esta avanzada es de la impugnación del amor, de
lo que la transferencia revela sobre la disparidad del amor.
Y haciéndolo, muestra su funcionalidad con respecto
al discurso capitalista, el discurso que destruye los lazos
de amor y envía a cada uno a su baby box.
Pero además, es precisamente en esta
advertencia acerca de los riesgos del abuso del poder del
analista, donde se hace más nítida la estrategia
que ya se anuncia en nuestros países latinoamericanos.
¿Por qué decimos esto?
Hace aproximadamente un año, fueron
publicadas en el diario Clarín de Argentina, una serie
de notas de un profesor de derecho y experto en cuestiones
de mala praxis en salud mental. En dichas notas –a las
que respondimos en su oportunidad– se encargaba de alertar
a la población acerca de "la vulnerabilidad de
los pacientes por la desigual relación con su terapeuta".
El fundamento de dicha vulnerabilidad sería el riesgo
de caer bajo "el abuso de transferencia". ¿Y
cuál es la solución que proponía ante
semejante desigualdad entre el paciente y el analista? Nada
más y nada menos que la necesidad de una "estandarización
legal" de la práctica, es decir, su regulación
por parte del estado para proteger a los ciudadanos ante el
fantasma del analista abusador.
¡Bingo! ¡Las piezas comienzan
a encajar! Lo que se está promoviendo en amplia escala
es la figura de un paciente "cliente " de salud
al que hay que proteger en sus derechos de… consumidor.
Pero al mismo tiempo, se promueve su "victimización"
y su "infantilizacion" para ofrecerle otro "servicio":
la garantía y el control de su seguridad.
Queda claro entonces que esta estrategia,
aunque se disfrace de democrática y exalte la supuesta
"autonomía del individuo", se basa en una
evacuación completa de la responsabilidad subjetiva,
en una eliminación –tal como Skinner proponía–
del concepto mismo de responsabilidad. Y todo esto en nombre
de un contrato terapéutico basado en "la colaboración
y en la transparencia" (Van Rillaer), pero donde también
se asegura al cliente –"en un ambiente de trabajo
sereno y simpático"– el alivio que experimentará
mediante el desconocimiento sistemático de lo que ha
sido su "insondable decisión del ser" (Lacan,
1946).
En países como los nuestros (latinoamericanos),
donde la destrucción del estado protector por el liberalismo
de mercado alcanzó niveles sin precedentes, y donde
los índices de inseguridad policial, jurídica
y social alcanzan cifras alarmantes… ¿No nos
encontramos en condiciones ideales para que la población
abrace estas propuestas salvadoras que comienzan a enarbolarse
en nombre del cuidado, de la seguridad y del bienestar colectivo
e individual? Ante esta avanzada, convendría recordar
aún con más fuerza aquella frase con la que
alguna vez nuestra María Elena Walsh caracterizó
a la Argentina de la dictadura militar: "Un país
jardín de infantes…"
Ahora, la tapa "transparente" de
la baby box está cerrada. La pequeña niña
sigue sonriendo desde su interior. Podemos verla, protegida
detrás del cristal. No la contaminan los ruidos ni
los cambios bruscos de temperatura. Tampoco la opacidad de
los goces humanos, ni sus deseos. Ningún abuso puede
alterar el equilibrio que reina en el habitáculo herméticamente
cerrado. Pero sus gestos y sus movimientos parecen como en
cámara lenta. En ellos hay algo adormecido que recuerda
a los habitantes de Walden Dos. Por el momento, los tubos
de aireación se mantienen abiertos…
Notas
[1] Van Rillaer, Jacques, Les therapies comportamentales
, Bernet Danilo, Colección Essentialis, Francia, 2002.
[2] Es también autor (entre otros
libros) de Les illusions de la psychanalyse (1981). En una
conferencia titulada "Le 'dressage pavlovien' des freudiens"
(2004) elogia calurosamente el informe del INSERM y se lanza
nuevamente contra el psicoanálisis en Francia y la
Argentina. Pero además, contra la reacción de
Jacques- Alain Miller ante dicho informe. Lo que en esa conferencia
describe como muestra de lo que es el tratamiento comportamental
de una fobia a las arañas resulta antológico.
Recomiendo su lectura. Está disponible en www.pseudo-sciences.org

Los boletines El Foro de los Psi O
Forum dos Psi en América en la web
Los boletines El Foro de los Psi O Forum
dos Psi en América, como así también
la información relativa al mismo, ya puede encontrarse
en la página web de la EOL (www.eol.org.ar
), en el link El Foro de los psi. Información sobre
el movimiento de los Psi en América.
Igualmente toda la información sobre
el Foro de los psi en América se puede consultar en:
http://www.wapol.org...
|