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Página Principal del Foro de los Psi

LA RECONFIGURACIÓN DEL PSICOANÁLISIS A COMIENZOS DEL SIGLO XXI
LA UNIVERSIDAD - LA EVALUACIÓN - LAS TCC

6 de agosto de 2005
Buenos Aires, Argentina
Teatro Coliseo

Convocan

Escuela de la Orientación Lacaniana
Escola Brasileira de Psicanálise
Nueva Escuela Lacaniana

Con la presencia de Jacques-Alain Miller

Boletínes

7. Boletín N° 7 - 23 de Junio de 2005 >>
6. Boletín N° 6 - 21 de Junio de 2005 >>
5. Boletín N° 5 - 17 de Junio de 2005 >>
4. Boletín N° 4 - 15 de Junio de 2005 >>
3. Boletín N° 3 - 13 de Junio de 2005 >>
2. Boletín N° 2 - 9 de Junio de 2005 >>
1. Boletín N° 1 - 6 de Junio de 2005 >>

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Boletín N° 6- 21 de Junio de 2005

Índice

> Editorial, por Maria do Carmo Dias Batista
> Correo de los lectores. Carta de Silvia Tendlarz
> "Un océano de falsa ciencia", por María Cristina Giraldo
> El desempeño y el valor, por Romildo do Rêgo Barros
> Una nueva aliada, por Graciela Esperanza

Editores

Maria do Carmo Dias Batista, diasbatista@uol.com.br
Paula Kalfus, maito@arnet.com.ar
Juan Fernando Pérez (moderador), juperez@epm.net.co

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Editorial


Un editorial bien brasileño...

Pelé llora su dolor de padre traicionado –el hijo: tráfico de drogas dentro de su casa. TV, fotógrafos, medios. Brasil, pañuelos blancos en mano, llora junto a él.

Las hawaianas con la banderita verde y amarilla son un éxito absoluto en NY y París.

Lula llora también por los sobornos, la corrupción, las alianzas podridas. Llora por Dirceu, el ministro jefe de la Casa Civil, su brazo derecho. Dirceu salió, digamos –por segunda vez– hacia el exilio. Sin emoción, fue a esconderse de la escena política que ayudó a montar. En el primer exilio, al contrario, el corazón de la juventud brasilera latía junto a él: sobraba emoción; era un líder estudiantil de de la dictadura de los años 1960/1980. Fue intercambiado por el embajador, y se exilió.

2005 es el año Brasil-Francia. ¿Es preciso decir más? Todo Brasil se exhibe, se comenta.

Tenemos un Ministro de Cultura cantante, el mejor, Gilberto Gil, de Tropicália al Unplugged; luego de más de treinta años de éxito, devino Ministro. Y sigue cantando.

En París se estrena esta semana la obra Mademoiselle Chanel, escrita en San Pablo por Maria Adelaide Amaral. Marilia Pêra, gran actriz brasileña, hace de Chanel. En la Comédie des Champs-Elysées, toda hablada en portugúes y con titulos en francés –sur-titré, bien-sûr.

En el área de la salud, hicimos la reforma psiquiátrica de los años 1990 –modelo basagliano–¡increíble! Funciona.

Es el primer país que distribuye sin cargo para el paciente el cóctel integral de drogas para el SIDA: funciona.

Los seguros de salud fueron entrando lentamente y hoy dominan el mercado. Funcionan mal. La salud pública retrocedió, y limitó su trabajo a los extremos. Por un lado, vacunas y prevención primaria; en el otro extremo, lo que ningún seguro quiere: enfermedades mentales, SIDA, tuberculosis, transplantes, enfermedades congénitas y crónicas... que cuestan demasiado y no producen beneficio. Es el caso de los psi.

¿Cómo evaluar el desempeño de los psi para que su acción tenga valor para el seguro de salud? El sector público tiene el mismo problema.

Para decirlo mejor, evaluar es una ideología, un gadget pseudocientífico, como dice Romildo do Rêgo Barros en el texto que presentamos a continuación. ¿Es eso lo que queremos?

Quizás podamos medir los problemas de los psi usando escalas: leves, moderados, graves. Graciela Esperanza describe el método. Puede leerse en este boletín.

O, aún, Brasil. ¿Qué tal evaluar su desempeño por medio de escalas, y atribuirle un valor: leve, moderado, grave?

Como en el caso de los psi, Brasil es del orden de lo real. Imposible evaluarlos.

Maria do Carmo Dias Batista

Traducción: Cecilia Gasbarro

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Correo de los lectores

Silvia Tendlarz
EOL

El siguiente aporte es un extracto del texto con el que la autora presentó el libro Actualidad del Trauma de Germán García en una Noche de Biblioteca celebrada en la EOL el pasado 7 de Junio.

"Tomemos la oposición psicoanálisis-cognitivismo retomada al pasar por el Germán García en la página 47 de su libro Actualidad del trauma (Grama, 2005). Dice: "En cuanto a Lacan, afirma que el proceso primario tiene que captarse en la experiencia de ruptura entre percepción y conciencia. Esta es una de las discusiones del cognitivismo… Si hago un pequeño nudo y digo que entre percepción y conciencia no hay un camino directo, sino que pasa por el inconsciente, es porque tengo el aparato del lenguaje". Este es el punto clave para lo actual del trauma.

En el diario Le Monde del lunes 6 de junio de 2005, salió publicada en la parte de ciencias la siguiente noticia: "Un equipo del Inserm conducido por el Dr. Lionel Naccache ha demostrado que nuestro cerebro es capaz de distinguir la significación, amenazante o no, de las palabras escritas, incluso si son presentadas en forma breve. El cerebro humano está en condiciones de acceder inconscientemente al sentido de las palabras".

El artículo comienza diciendo que el inconsciente no está solamente estructurado como un lenguaje –la alusión a Lacan es evidente–. La actividad neurológica en la amígdala puede tener una captación inconsciente del sentido de las palabras.

Este gran descubrimiento fue realizado a través de tests utilizados en el momento de la implantación intracraneal de un electrodo en pacientes epilépticos que no responden al tratamiento con medicamentos. A través de este electrodo pueden medir el potencial eléctrico de la amígdala en función del estímulo subliminal presentado.

Cuando decimos que tenemos la conciencia de ver un objeto no se trata de un objeto exterior del que tomamos conciencia, sino de la representación visual elaborada por nuestro cerebro. El famoso cuadro de Magritte, en el que pinta una pipa y abajo pone "esto no es una pipa" demuestra, dice Naccache, nuestra conciencia de la representación de la pipa y no de la pipa misma.

De esta manera, se ha demostrado que el inconsciente está estructurado como una red neurológica y que la amígdala es sensible al inconsciente. Se puede decir entonces que el último gran descubrimiento del cognitivismo es que tampoco para ellos hay un camino directo entre percepción y conciencia, pero no ya por la mediación del lenguaje como afirma Germán García junto con Lacan, sino por la activación neurológica correspondiente.

A partir del trípode amígdala, representación e inconsciente desarrollada por el congnitivismo en su esfuerzo por absorber al psicoanálisis, ¿qué nuevos traumas nos depara esta imaginería cognitivista vuelta best-seller?"

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Un océano de falsa ciencia
Científicos descubren que la oxitocina es la hormona de la confianza
María Cristina Giraldo
NEL

Como usted no cree en la verosimilitud de esta noticia, acreditaré sus fuentes: Revista Nature. Ernst Fehr, Michael Kosfeld, cols. Oxytocin increases trust in humans, Vol. 435, Junio 2, 2005. pp. 673-676. Si está receloso, pese a ser una revista científica, le va a dar seguridad saber que la noticia fue difundida por la BBC Mundo-Ciencia. ¿Sigue con dudas, sospecha de la voz sugestiva de los locutores? Resolverá su suspicacia saber que se trata del resultado de una investigación universitaria, esas palabras tienen peso para usted: Universität Zürich. Si no lo convencen las diéresis, ni los nombres respetables de Departamentos y Facultades; le diré que ninguno de los títulos universitarios de los científicos es menor a Ph. D y que sus fotografías sonrientes aparecen en la Web. Eso lo tranquiliza, ahora si está dispuesto a escuchar:

El experimento "prueba de confianza" realizado por científicos suizos en psicología clínica, psicoterapia y estudios neuro-económicos demostró que "la simple inhalación de oxitocina, incita a fiarse más del prójimo; el 44% mostró máxima confianza al hacer inversiones, aún sabiendo que existía la posibilidad de perder toda la fortuna. También afirman que ayuda a superar el temor a la traición y permitirá curar el autismo". El Dr. Antonio Damasio, filósofo, de la División de Neurociencias del comportamiento y cognitivas (TCC) de la Universidad de IOWA (USA) calificó de "ingenioso" el experimento, aunque lo criticó en su artículo Brain trust (Nature pp. 571) y dio la "alarma cívica por los abusos que podrían cometer los políticos al usar el spray nasal para rociar a las multitudes".

Como ve, tanto la demostración, como el debate, sobre la eficacia experimental y las aplicaciones entre los expertos de las TCC de las dos universidades, interroga un solo problema: el uso técnico del spray. Una sola aspersión promete remediar los celos, la paranoia… ¿Pasa su prueba de confianza?

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El desempeño y el valor
Romildo do Rêgo Barros
EBP

Estamos viviendo una época curiosa.

El principio de evaluación se está generalizando, al mismo tiempo en que se expanden las fuentes desde las cuales se enuncia y las agencias que se encargan de su aplicación. El uso práctico del principio puede estar a cargo de un ministerio, de una fundación de economía mixta, de la dirección de una empresa, o –quién sabe– de un organismo internacional, a partir de una idea general enunciada, no por un amo o un rey sino por la voz monocorde de un laboratorio universitario: siempre y en todas partes hay un desempeño a evaluar, que puede expresarse completamente por medio de la estadística: la precisión de la cantidad sustituye ventajosamente al silencio de la calidad. Esto es coherente con el ideal burocrático de producción y difusión de un saber anónimo.

Hay, sin duda, una cierta diversidad según los países respecto de la forma que viene tomando esa generalización a pesar de su carácter mundial. En el caso de Brasil, y seguramente en el de otros países de América Latina, hay que tener en cuenta la histórica precariedad del Estado. En estos países, en vez del Estado, corresponde a instituciones como los grandes laboratorios farmacéuticos asociados directamente con las unidades de salud y las Universidades privadas o públicas –esto ya está sucediendo– la iniciativa de difundir la idea: para citar sólo un ejemplo, la de que la asociación antidepresivos/terapias cognitivo-comportamentales constituyen la forma más avanzada –y también casi irresistible, como sabemos– de tratamiento del "malvivir", según la expresión de Jean-Claude Milner.

La evaluación cuantitativa universal es una especie de gadget residual de la ciencia –sentido que me parece adecuado para el adjetivo "pseudocientífico" usado por Jacques-Alain Miller para referirse a las terapias cognitivo-comportamentales. Lo "pseudocientífico" no estaría aquí en oposición a una ciencia que sería verdadera; indica, más bien, que ésta produce semblantes en su pasaje a la técnica. Uno de esos semblantes son las TCC, cuya legitimación no puede tener otro origen sino el discurso de la ciencia, de la cual pretenden ser una aplicación.

Desde el punto de vista de la técnica, el desempeño es el valor, y es esto lo que explica que una evaluación, aún cuando involucra al sujeto –ese gran ausente de la exactitud científica– parta de paradigmas aplicables a todos.

La evaluación generalizada no es precisamente una exigencia de adaptación a la sociedad, como pretendía el psicoanálisis que Lacan criticaba en los años cincuenta, en una época en que la "sociedad" representaba aún algo unitario. Se trata hoy de la simple adecuación a los términos de un cuestionario, cuya autoría se va eclipsando a lo largo de los meandros administrativos.

Hay una solidaridad entre las terapias cognitivo-comportamentales y la ideología de la evaluación, en el sentido en que ambas parten de la idea de que existe un pattern óptimo de desempeño, respecto del cual todo sujeto, diríamos nosotros, es por definición un desvío. Si el psicoanálisis fue inventado a partir de un diálogo entre Freud y un sujeto histérico, marginal en cierto sentido, lo que ocurre en la actualidad es un intento de alianza entre los intereses de la tecno-burocracia y el yo, cuyos síntomas más evidentes son las diversas formas de fracaso del rendimiento, como las depresiones, que indican una renuncia del sujeto. Este es el campo de la cultura del cual brotan las TCC, autorizadas por el preconcepto según el cual el síntoma, antes de cualquier consideración, es lo que debe ser extirpado.

Queda por saber –y esto no está demostrado aún– si las terapias cognitivo-comportamentales estarán a la altura de lo que se espera de ellas: ser un instrumento confiable y duradero al servicio de la ideología de la evaluación. Para ello será necesario, o bien que elaboren una doctrina que las conduzca más allá de la simple insistencia en la eficacia –que será ciertamente de poco alcance– o bien que invadan totalmente la ideología, convirtiéndose en una mera prolongación, y en este caso, el mismo término psicoterapia se tornará redundante.

Lo "más avanzado", el "objetivo", lo "científico", íconos publicitarios de nuestros tiempos desesperanzados de universales son, en este contexto, cebos. Eficaces hasta un cierto punto para lo que pretenden, pero no dejan de ser cebos.

Traducción: Cecilia Gasbarro

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Una nueva aliada
Graciela Esperanza
EOL

I
¿Está Dios del lado de los batallones más fuertes? [1].

Formulo como pregunta esta sentencia volteriana que Freud en tono afirmativo usa para reconocer que el resultado final de la lucha en nuestro campo puede defraudarnos, ya que depende de relaciones cuantitativas, del caudal de energías que podamos movilizar a nuestro favor en el paciente, que debe compararse con la suma de energías que despliegan las instancias hostiles a nuestro esfuerzo: "por cierto que no logramos vencer siempre, pero al menos podemos reconocer casi siempre por qué no hemos vencido" [2]. A lo que añade que si alguien estuvo motivado tan sólo por un interés terapéutico tal vez se sienta desilusionado. La terapia sólo nos concierne en tanto opera con los medios que le son propios, lo que descarta de inmediato cualquier apelación a una biología o estadística pretendidamente científica que pudiera venir a llenar las supuestas insuficiencias de nuestro método.

En resonancia con Freud, Lacan reconoce en ese factor cuantitativo un real que no podrá nunca ser absorbido por ninguna terapéutica.

Hoy, estamos asistiendo a una indudable avalancha de un cierto factor cuantitativo muy diferente de aquel al que se referían Freud y Lacan. Este cierto factor cuantitativo se abalanza sobre nosotros psicoanalistas e intenta instalar la creencia de que el único modo de contar con una objetividad científica creíble que ofrezca datos indiscutibles, pasa por una operación que pertenece a la aritmética básica: la suma

¿De qué se trata? ¿En qué formato se presenta esta objetividad salvadora? ¿Cuál es esa nueva aliada?

Este instrumento, si bien no tan nuevo puesto que no deja de tener parentesco con los tests psicométricos que le permitían al psicólogo carente de acreditación científica acercarse por este medio a una suerte de crédito dado a la medida, se encuentra hoy en su apogeo y en uso por parte tanto de la psiquiatría cognitivo-comportamental como de la estrictamente biológica: se trata de la escala.

¿Qué es una escala? La escala es el instrumento con el que se puede valorar la eficacia de los psicofármacos, constituye esencialmente un método que permite evaluar la evolución del tratamiento psicofarmacológico de manera objetiva, pero me atrevería a decir que ha encontrado en las prácticas psiquiátricas actuales un lugar de prevalencia que la ha transformado en un instrumento de evaluación no sólo de los avatares del fármaco, sino del diagnóstico, pronóstico y evaluación de los resultados terapéuticos. Todo esto le da un ventaja ampliada frente al DSMIV aunque desde luego –salvo para algunas corrientes cognitivas que ya empiezan a denostarlo– escalas y DSM están en perfecta armonía.

Recorriendo las primeras páginas del libro de Julio Moizeszowicz [3], reconocido psiquiatra argentino, encontramos respecto de la medición escalimétrica lo siguiente: "Sería conveniente que el médico administrador intentase puntuar con algunas de las escalas sus propios pacientes, con el objetivo de poder tener un criterio de validación individual y de evolución del paciente, como método para poder "creer" de manera científica y no "formal" la propaganda que se hace de los diferentes estudios". Habría que deducir de este párrafo que las escalas serían además un dispositivo ético que permite que el profesional no sea engañado por los abusos publicitarios de los laboratorios.

Las escalas son básicamente cuestionarios, rastreos signológicos que tienen hasta 20 ítems o más que van desde la irritabilidad pasando por la dificultad para deglutir hasta los suspiros, o tics , tal, la Hamilton para la ansiedad, o desde el estado depresivo hasta la pérdida de peso, tal, la Hamilton para la depresión.

Contamos en diez páginas aproximadamente nueve escalas, además de las dos mencionadas, no falta la de la depresión de Hard, la de Montgomery y Äsberg, la de evaluación psiquiátrica breve. Se puede elegir teniendo en cuenta alguna ventaja o desventaja de una sobre otra, como por ejemplo: su rápida visualización, o según puntúe mejor algún ítem sobre otro; parece que la de Hamilton para la depresión puntúa mejor la pérdida de peso que la de Hard.

La de depresión H.A.E.P. que desglosada mide con la H el Humor, con la A. la Angustia, con la E el Enlentecimiento, finalmente con la P, el Peligro. También tiene un lugar el cuestionario de cogniciones agorafóbicas, y las escalas SANS, y SAPS que tipifican respectivamente los síntomas negativos y positivos de la esquizofrenia. Y hay muchas más.

Según Moizeszowicz son de fácil aplicación, así a cada una se la puntúa a partir de cinco modalidades. En cuanto al resultado, no hay más que sumar puntaje a partir de las siguientes cinco modalidades: 0: ausente, 1: leve, 2: moderado, 3: grave, 4: totalmente incapacitado.

De este modo, si se pasó de 12 a 14, el paciente está empeorando, no así si pasó de 14 a 12, a condición de que en cada caso se tenga claro si la gravedad se mide en forma creciente o decreciente. Existe también un procedimiento un poco más sofisticado que mide lo que se llama la figura sumergida, y da seis formas de depresión según la figura que resulte de unir puntos en un rectángulo en cuyo interior hay una grilla numerada.

Son de tan fácil aplicación que pueden ser practicadas en los hogares –uso habitual en las TCC– y los papás y las mamás están en condiciones de aplicarlas a sus hijitos. Eso sí, hay que gustar de la suma.

El uso doméstico de las escalas tiene fines pedagógicos, no sólo el paciente puede fácilmente transformarse en su propio evaluador, sino que aprende a modificar comportamientos gracias al efecto educativo de los cuestionarios, junto al agregado de tablas con tareas codificadas, a veces para cada uno de los días de la semana. Esto es algo que se constata leyendo la proliferación de casos presentados de curas en cuatro, ocho o doce sesiones, de trastornos del sueño en niños, fobias o trastornos obsesivo-compulsivos, etc. El objetivo en la corrección de los comportamientos anómalos, es llegar a una vida más feliz, siempre y cuando pautada.

Un universo numérico de sumas y porcentajes que deja a los pacientes sin reverso. Las mismas monótonas preguntas esperando siempre las mismas monótonas respuestas: 0, ausente; 1: leve; 2: moderado; 3: grave; 4: totalmente incapacitado.

Sí, Dios, el número.

Pero es preciso decir que si esta escalada ha avanzado hasta allí, es porque además la fascinación por la promesa del bien y la garantía contable tiene sus adeptos. Es lo que Lacan [4] tempranamente sitúa cuando alerta sobre "un nuevo tipo de enajenación del hombre que pasará a la realidad, tanto por el esfuerzo de una creencia colectiva como por la acción de selección de técnicas que tendrían todo el alcance formativo propio de los ritos, nada menos que un homo psichologicus," cuyo peligro denunció en 1951.

II
El objeto del psicoanálisis no es el hombre, es lo que le falta. [5]

No es la acumulación de información técnica y su manejo universal y estandarizado lo que curará al hombre del exceso que lo habita. Por el contrario ya se dejan oír los efectos tóxicos de una pedagogía con ribetes schreberianos que hace un lema del buen comportamiento.

En la clase del 28 de enero del 2004, Jacques-Alain Miller describe la coyuntura actual como un cruce entre el avance autoritario corporativista de la medicina y la epidemiología psiquiátrica que desembocan en una compulsión a la evaluación. La denuncia a favor de las libertades individuales como respuesta al autoritarismo médico corporativo psicofarmacológico, empuja en definitiva en el mismo sentido. No hace sino favorecer el control cada vez más acentuado del goce por el saber. De este modo, la seguridad social vira su ejercicio de control colectivo hacia un control individual. Allí Miller insinúa que se trata de un momento que conlleva un cambio civilizatorio. La civilización se encuentra modificada por la relatividad enteramente evaluable de los pequeños goces y de la vida misma, ya convertida ella en una mercancía. Pero al mismo tiempo se recupera el carácter absoluto de la vida en nombre del Bien universal.

Lava volcánica aislada por Miller como bio-teología. ¿Cómo entiendo esa bio-teología?

Lacan ha sido quien por haber construido su figura a lo largo de su enseñanza, desbarata la impostura del sujeto supuesto saber. La escala y el imperio del número reconfiguran la figura de un sujeto supuesto saber la totalidad, la valoración numérica vela por la salud mental de todos nosotros. La Evaluación vuelta inhumana y perfectamente identificable con la figura de sujeto supuesto saber lo absoluto, despunta tras la profusión de escalas, las cuales diseñan la idea –incluyendo ese lugar desde donde las acciones del hombre son contempladas por él mismo y por otros, y evaluadas por sí mismo y por otros, para su bien– de un acceso a la medida exacta de todo cuanto nos ocurre.

Sí, algunos batallones están del lado del Dios bio-teológico.

¿No estarán estos mismos batallones preparando el escalímetro que medirá nuestras interpretaciones, nuestras sesiones, su duración, los resultados en nuestros analizantes, en suma, que nos medirá: cuánto y cómo dormimos, cómo ejercitamos nuestras funciones urinarias, o digestivas como signos todos de una vida sana que avalaría nuestra aptitud terapéutica? ¿Estarán pensando en su sigla?

En fin, adelantémonos, si no se les había ocurrido, les ofrecemos la idea.

Notas
1. Freud, S., "Compendio de psicoanálisis", cap. VI, En O. C., T. III, Biblioteca Nueva, Madrid, España, 1973. p. 3402.
2. Ibidem.
3. Moizeszowicz, Julio. Psicofarmacología Psicodinámica IV, Paidós , Buenos Aires, 2000.
4. Lacan, J., "Intervención sobre la transferencia". En Escritos 1, Siglo veintiuno, México, 1977. p. 39.
5. Lacan, J., "Respuestas a estudiantes de filosofía", En Autres Ecrits , pag 211, Seuil , París 2001

 

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