Aproximación al trabajo del CAP
aplicado a la Fiscalía
Clara Roca de Barcia
Asociada a la NEL-Guayaquil
Mi ingreso al Ministerio Público del Guayas, en donde se encuentra la Fiscalía General del Estado y en ella se ubica dentro del 6° piso, el “Programa de Protección a víctimas y testigos”, empieza gracias al convenio de la Fiscalía con el CAP. Es así que empiezo el 30 de octubre del 2007 con una frecuencia de dos días por semana, martes y miércoles de 10 a 12 (2 horas diarias).
He encontrado mucha apertura por parte de la abogada Ma. Auxiliadora Vélez, coordinadora de dicha unidad, hemos podido conversar sobre el trabajo que desde la perspectiva psicoanalítica puede hacerse en dicha Unidad con los sujetos a los que de entrada la Institución les adjudica el término de víctimas y/o testigos.
Esto en primer lugar había que resaltarlo puesto que en conversaciones ella, como abogada y coordinadora, insistía en que estas personas habían sufrido efectivamente situaciones de amenazas o agresiones que colocaba a la Unidad en la posición de no permitir la impunidad; así, según el tríptico que oferta la unidad tenemos:
Quienes pueden acceder al Programa son:
Víctimas, testigos, sus familiares hasta el 4° grado de consanguinidad y demás participantes en el proceso penal y sus familiares.
¿Qué servicio presta?
Vemos que por ser una entidad judicial se toma a la persona desde el lugar de la ley, ubicando roles de abusado-abusador, agredido-agresor, corrupto-testigo…pero me parecía importante que dentro de este programa también se de cabida al espacio del sujeto y obviamente se lo acoja pero no se lo aloje allí, que haya una especie de corrimiento de ese lugar de víctima y/o testigo a un sujeto que aunque tenga una historia marcada por hechos muy difíciles no se asiente ahí, no se acomode demasiado, sino que por el contrario, asuma una posición diferente a la que asumió de entrada. Salga entonces un sujeto con un alivio considerable respecto de su malestar y saber qué más puede hacer con su propia vida.
Por supuesto, es un trabajo difícil, puesto que, en 16 sesiones (que pueden reducirse o extenderse dependiendo de la particularidad y necesidad individual y a consideración del analista) hay que “apuntar a lo real, al punto más íntimo de goce del sujeto y nombrarlo puesto que está comandado por el superyó”. Cabría entonces, no sólo hacer un trabajo que implique un mejoramiento del síntoma sino más bien, un trabajo tocando lo pulsional, haciendo un bordeamiento del goce, recortando ese goce que se encuentra desbordado mucho más ejemplificado en estos sujetos y sus familias debido al exceso en su diario vivir.
Sabemos por Freud que el concepto de trauma no implica un hecho único específico que ha dejado una marca, sino, un hecho primero que no tuvo elementos para significarse, sin embargo ha quedado el afecto reprimido; cuando aparece un segundo hecho traumático, puede por retroacción al primero, constituirse como el verdadero trauma.
¿Cómo abordar al sujeto del trauma?, pues, el trauma no necesariamente tiene ser de extrema violencia sino algo íntimo también. Así, el trabajo apunta también a la palabra, a no enmudecer frente a lo ocurrido, ya que cuando hay narración hay experiencia (reprimida), cuando se enmudece no se da la experiencia (no se la re-crea).
Es así que si nos preguntamos por un “tratamiento” frente a la violencia, me parece que hay que ubicar que el goce de la víctima es ponerse en ese lugar de goce de ser victimizado y la propuesta del psicoanálisis es no victimizar, hay que sacar al sujeto de esa posición. El sujeto y la víctima no son iguales, el primero implica asumir una responsabilidad por parte del sujeto y el segundo implica una infantilización del sujeto, por ser la excepción, la víctima puede pasar a una posición más cínica todavía. Así, alguien que ha sido vejado, maltratado, puede creerse justificado de hacer horrores al Otro por estar fuera de la ley y esto por su posición de haber sufrido ya demasiado.
Por lo tanto hay que hacer producir al sujeto que queda suspendido en el “me hicieron, fui víctima, fui testigo…”, tenemos que hacer que el sujeto logre moverse de ahí y emerja lo particular. No puede quedarse en esa posición sino que el sujeto debe producir una respuesta no sólo por su goce sintomático sino también por las contingencias de la vida. (Colet Soler: “lo que torna a un sujeto más frágil frente a sus contingencias, es cuando hace negación de sus condiciones de goce).
Otros aspectos a considerar en el trabajo en la Fiscalía son: