Dos grandes personas
Pequeño homenaje a Rosine y Robert Lefort
Gustavo Stiglitz
Psicoanalista. Miembro de la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP) y de la
Escuela de la Orientación Lacaniana (EOL-Buenos Aires)
En el Discurso de clausura de las jornadas sobre la psicosis en el niño, Lacan toma las Antimemorias de Malraux, para servirse de la expresión “grandes personas”, “personas mayores”.
La oposición niño generalizado / persona mayor- grandes personas, de resonancia kantiana, apunta a la diferente posición subjetiva ante los enunciados del Otro: repetirlos automáticamente sin una elaboración de saber propia, o tomar a partir de esos enunciados una posición de enunciación haciéndose responsable tanto del saber como de lo que fuga al mismo.
“Los Lefort”, tal como los nombramos muchas veces en nuestro campo, fueron de las grandes personas. Su enunciación, apoyada en la enseñanza de Lacan, jamás se limitó a repetirla. En todo caso, su modo de repetir era aquel que permite el encuentro con lo nuevo, con la sorpresa.
Así, podemos leer por ejemplo:
“Como los de Nadia y Marie-Françoise, este tratamiento (el de Robert, el niño del lobo) es parte de mi trayecto analítico” (1).
O también: “Si el sujeto no es un puro significante que se encarna, ello se debe a que siempre está presente el residuo de la operación significante que lo constituyó...Es el plus de goce, que conjuga lo íntimo del sujeto con la radicalidad de lo exterior, lo que Lacan designó como éxtimo (2)”.
Y aún: “Le hablé al Niño del Lobo de ese tiempo mítico en que estaba en el vientre de su madre...Hubo un apaciguamiento. Yo le dije eso, es verdad, pero lo más operativo era que yo misma me transformaba- es decir, el Otro para él....yo me proponía como objeto a...y eso quería decir que él ya no lo era” (3).
¿Quién, en los años ‘80, cuando la mayoría repetíamos “el Otro preexiste al sujeto”, se aventuraba más allá de lo establecido para postular un “Nacimiento del Otro”? Es decir, que a ese Otro que preexiste, a su vez, hay que construirlo. ¿Quién?
¿Quién tomaba en esos años casos de psicosis precoces, gravísimas, para indagar en lo más íntimo de la estructura al modo de Lacan con Joyce en el Seminario 23, muy poco trabajado por la comunidad analítica por entonces. ¿Quién? ¿Quién se orientaba por el sintagma “la psicosis es la estructura”? Sólo unos pocos.
Rosine y Robert Lefort entre ellos. Así, todo junto: Rosine y Robert Lefort. Un poco por el uso del patronímico en la institución del matrimonio francés, pero sobre todo porque se trataba de una enunciación conjunta. Casi al modo de una holofrase, pero que en lugar de clausurar los efectos de sentido, abrió un campo fecundo de investigación en psicoanálisis. ¿Puro? ¿Aplicado? Si algo hemos aprendido de los Lefort es que sólo habrá psicoanálisis aplicado a la infancia, por ejemplo, y psicoanalistas que puedan dispensarlo, si nuestra orientación y formación siguen rigurosamente los principios del psicoanálisis.
Este pequeño homenaje es, además del efecto de una pérdida para el Campo Freudiano, una celebración. La celebración de un encuentro. Un encuentro en la vida y en el psicoanálisis, el de Rosine y Robert Lefort, dos psicoanalistas de pleno derecho.
Notas :
(1).- Rosine Lefort. En R. y R. Lefort, Les Structures de les Psychoses. Ed Seuil. 1988, París.
(2).- Robert Lefort. Psicosis y significante. Articulaciones. Jornadas de Psicoanálisis, Bilbao, 1983. El Analiticón Nº 3. Ed. Correo/Paradiso. Barcelona.
(3).- Rosine Lefort. Ib 2
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