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SÍNTOMAS
CONTEMPORÁNEOS DE LO MASCULINO-
Informe de la
Escuela Brasilera de Psicoanálisis
“¿Puede
la condición masculina seguir exenta de una interrogación más
incisiva por parte del psicoanálisis, cuando las transformaciones ocurridas
en el mundo contemporáneo en lo concerniente a las relaciones entre
el hombre y la mujer, muchas de ellas introducidas por el feminismo y su ideal
de igualdad entre los sexos, trazan una situación, como mínimo,
inédita para la posición del hombre en los tiempos actuales?
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LAS
BUENAS NOTICIAS DEL PROGRESO
- Jacques-Alain
Miller
“El
imperativo de la evaluación se presenta y con frecuencia se recibe
como evidente. Es algo que me ha sorprendido. Hay una evidencia de la evaluación
de la que hay que encontrar las raíces. ¿Cuál es este
imperativo?”
SÍNTOMAS CONTEMPORÁNEOS DE LO MASCULINO
JÉSUS
SANTIAGO
Con
las contribuciones de:
Celso Rennó Lima, Elisa Alvarenga, Marcia Rosa y Sérgio Mattos.
“Los que preparan solos su chocolate ¡son cada día más numerosos!”. Afirmaciones como ésta llevan a preguntarse si el anhelo de soledad del hombre llamado moderno no será un síntoma contemporáneo de la condición masculina. En Televisión, Jacques Lacan, al elaborar los principios de lo que se constituye como una ética del célibe, evoca la manifestación de esta tendencia del sujeto masculino a buscar la soledad (1). Por lo demás, ya los rumores acerca de la degradación de la virilidad los recogen los medios masivos de comunicación, que los registran, con los títulos más variados, como una fuente más de malestar en el mundo contemporáneo: “la angustia del varón”, “el hombre se confronta con una crisis”, “el macho perdido”, “la crisis vista por dentro”, etc. A esta discusión se asocian toda una serie de reflexiones, provenientes de la investigación psicosocial, que enfocan el problema valiéndose de la noción de identidad de género, y en particular, de lo que se construye y destruye como identidad masculina en el ámbito de la sociedad.
Se supone que promover la desvinculación entre sexo y género permite evitar el error inducido por el empleo de categorías -como hombre, mujer, masculino y femenino- que sirven con frecuencia como orientación para el análisis de la vida social. Sólo una investigación en profundidad de los desplazamientos y transformaciones que sufre la condición masculina, permite caracterizar una crisis cuyo presupuesto último sería una pretendida homología del sujeto con su cuerpo anatómico. Lo que se concibe como innovación conceptual en la interpretación sociológica de lo masculino se basa en la tentativa de definir el género partir de cadenas de representaciones, identificaciones, comportamientos, que permiten la construcción de una presunta identidad. La sexualidad, la paternidad, la vida conyugal y la iniciativa en la vida social funcionan así, al fin y al cabo, como “significantes amos” suministrados por el imaginario social que explican, en última instancia, un síntoma que afecta la sexualidad o aún, una situación de conflicto del individuo con el hecho de la paternidad. Para el sociólogo, el malestar existe no sólo porque los “semblantes” que el imaginario social definía como adecuados a lo masculino se han vuelto anacrónicos y frágiles, sino también porque a los seres sociales les faltan nuevas representaciones. Prevalece así el diagnóstico de que no es necesario que el hombre contemporáneo se apresure en buscar nuevas representaciones o referencias identificatorias. Se trata, ante todo, de soportar el tiempo de transición entre una representación de lo masculino construida en base al modelo patriarcal y la posibilidad de convivir temporalmente con la escasez de esas representaciones, de modo que en el futuro sean posibles nuevas combinaciones.
Este breve panorama del tema permite vislumbrar el interés creciente que despiertan las diversas formas de síntoma que la sexuación masculina suscita en la actualidad. En lo tocante al psicoanálisis, es visible que el volumen de su contribución con respecto al problema de la feminidad contrasta todavía con una elaboración más específica sobre la condición masculina. Considerada por el propio Freud como un auténtico enigma (2), cabía esperar que la feminidad recibiera una verdadera avalancha de formulaciones a lo largo de la historia del psicoanálisis. Pero ¿puede la condición masculina seguir exenta de una interrogación más incisiva por parte del psicoanálisis, cuando las transformaciones ocurridas en el mundo contemporáneo en lo concerniente a las relaciones entre el hombre y la mujer, muchas de ellas introducidas por el feminismo y su ideal de igualdad entre los sexos, trazan una situación, como mínimo, inédita para la posición del hombre en los tiempos actuales?
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NOTAS
[1]
LACAN, J., Televisión, Le Seuil 1973; Televisão, Río
de Janeiro, Jorge Zahar, 1993, p. 72.
[2] FREUD. S., “La Feminidad” (1933), Nuevas conferencias introductorias
sobre el psicoanálisis, Conferencia XXXIII, Standard Edition T XXII;
“Femineidad”, E.S.B., Obras completas, Río de Janeiro,
Imago, v. XXI, 1969, p.144.
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LAS
BUENAS NOTICIAS DEL PROGRESO [*]
JACQUES
- ALAIN MILLER
Analista Miembro de la Escuela (AME) de la Asociación Mundial de Psicoanálisis,
de la Nueva Escuela Lacaniana (NEL), New Lacanian School (NLS), Escuela de
la Orientación Lacaniana (EOL), Escola Brasileira de Psicanalise (EBP
), Scuola Lacaniana di Psicoanalisi (SLP)
y de la École de la Cause Freudienne (ECF).
Reside en París
Del padre como Otro al Otro en falta
Optimismo
Me ha sorprendido, y ha contribuido a mi optimismo, escuchar en un debate
del Senado a un senador que reprochaba su higienismo al ministro de Sanidad,
y al ministro, lejos de asumir lo que es evidentemente su práctica
higienista, defenderse. Subsiste una gran distancia entre estos fantasmas
autoritarios por un lado y lo que es común por el otro [2].
Es cierto que una elite administrativa determinada llega a instalar procedimientos en contra del gusto común. Pero el mero hecho de enunciarlo, de entristecer a toda la asistencia, es al mismo tiempo potencialmente el resorte de un rechazo.
El
retorno del sueño de Hartmann
Tomar en cuenta un nuevo objeto, el cerebro, autoriza, no a eliminar al psicoanálisis
-lo que es un movimiento ya antiguo-, sino por el contrario a reformularlo
en términos de procesos que son experimentalmente localizables. El
periodista que lleva la rúbrica “Ciencias” de Le Monde
dramatiza cada tanto este tipo de buenas noticias. No se trata en absoluto
de rechazar al psicoanálisis. Es explicar que lo que Freud había
abordado de una manera intuitiva y sin los métodos de la imaginería
moderna puede encontrar ahora un fundamento científico. El inconsciente
se convierte en un tipo especial de proceso cognitivo y entonces tanto el
desconocimiento como la represión son susceptibles de ser localizados
de manera objetiva. Es una operación que ya estaba en marcha, pero
hay una intensificación de la potencia de esta retranscripción
neurocientífica del psicoanálisis.
Se observa en otra vertiente igualmente una retranscripción comportamentalista del psicoanálisis. Esta psicología científica tiene un concepto fuerte de la causalidad psíquica en términos de condicionamiento, en términos neopavlovianos. Considera al sujeto no como un efecto del significante, un efecto del contexto, sino como un efecto del ambiente, un efecto del los acontecimientos que se han producido. Este sujeto efecto del acontecimiento es finalmente el viejo sujeto empirista, el sujeto de la tabula rasa de John Locke: el sujeto no es nada al principio, es una pura superficie de inscripción. Es lo que debe ser modulado por la inscripción biológica. En general, son invariantes que deben considerarse como biológicas. En su modelo puro, lo psicológico es un efecto de lo social, considerado como el ambiente.
Lo que produce la enfermedad mental es que el circuito estímulo/ respuesta se encuentra inhibido y se trata de desinhibirlo. La cura analítica misma puede entonces transcribirse como una experiencia de descondicionamiento.
Estamos en un estadio mucho más sutil que el de poner al psicoanálisis fuera del campo. Veremos nacer, esbozarse, un psicoanálisis cognitivo-comportamentalista. Es un falso psicoanálisis, por supuesto, pero que aplica a los conceptos fundamentales del psicoanálisis nociones psicológicas. Aquel viejo sueño de Hartmann, antaño criticado por Lacan, el de la reabsorción del psicoanálisis en la psicología general -ese ideal que hacía reír en el momento en el que se desmoronaba la egopsychology-, pues bien, no ha quedado abandonado y vuelve medio siglo después, apoyado en el lenguaje de las neurociencias y en el vocabulario cognitivo-comportamentalista.
Victorias
Sloterdijk señala que las buenas noticias del progreso son emblemáticas
de la época. Somos informados periódicamente de que una vez
más ha sido franqueada una nueva frontera. Estas buenas noticias consisten
en lo siguiente: el saber se muestra con la capacidad de dominar lo que antes
se le escapaba. Estos progresos se sitúan todos en el eje S2 ? a. De
aquí brotan y se expanden las buenas noticias. El significante le cuenta
a la humanidad su progreso, y su plus-de-gozar no deja de vencer. Al mismo
tiempo éste se convierte en algo cada vez más inquietante. Constatan
que se acumula en los bolsillos, que da lugar a descontentos específicos
o a revueltas extrañas o a crímenes monstruosos, al mismo tiempo
que la buena noticia continúa. La conexión entre el continuo
raudal de buenas y de malas noticias no está hecha de ningún
modo.
Eric Laurent se ha apoyado en el matema lacaniano S(?) [S mayúscula de A mayúscula tachada], lo no calculable esencial, para justificar la democracia: “Si hay algo que no es calculable, entonces hay que negociar, hay que hablar juntos”. Antaño habíamos tomado esto de una manera más irónica. Habíamos deducido del Otro que no existe la proliferación de los comités de ética, que deben discutir sobre los valores ya que no hay valores absolutos. Tomábamos este reverso como el del Otro que no existe, en vez de hacernos los defensores, por nuestra parte, de la cháchara democrática. Añadiendo al mismo tiempo que es el peor sistema con exclusión de todos los demás, cláusula que viene regularmente a colación, pero tal vez con menos fe en la democracia que la de un economista como el Sr. Fitoussi, cuya última obra [3] está habitada por el sueño de una democracia que llegaría a dominar al mercado, o que sería la tirita de la paradoja del mercado. Cosa que también parece una buena noticia falaz.
Un
individualismo anómico
Eric Laurent ha citado las palabras de Emerson -a quien alguien como Richard
Rorty reivindica todavía como su maestro-, a la manera de un pragmatista
anarquizante. Emerson formula el imperativo no simplemente de “pensar
por sí mismo”, que es el imperativo kantiano, sino “pensar
diferenciándote de cualquier otro”, “pensar lo que te es
propio”. La crítica subyacente de Nietzsche se ha convertido
en la regla del conformismo contemporáneo, es decir, todo el mundo
está invitado a ser original. La fórmula de este individualismo
es sensiblemente diferente del que Lacan podía llamar, hace tiempo,
el individualismo humanista. Tenemos ahora un individualismo anómico,
pero que es al mismo tiempo una fórmula de reivindicación contemporánea
de libertad: “Mi cuerpo es mío, mis ideas son mías, mi
ropa es mía”. Opone en efecto a la afirmación de la gran
individualidad el verdadero no conformismo de alguna manera obligatorio. El
no conformismo de la gran individualidad que no se define por el narcisismo.
Hay, en efecto, una oposición entre Nietzsche y Emerson. La originalidad de Nietzsche es perfectamente compatible y al mismo tiempo se sostiene en la admiración de los clásicos, por ejemplo. Ponía por encima de los románticos y de su búsqueda de la originalidad -una originalidad ya emersoniana, narcisista-, la originalidad superior del clásico que no tiene necesidad de buscar la originalidad por sí misma.
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NOTAS
[1]
Texto del comentario de la exposición de Eric Laurent realizada en
la sesión del 4 de Febrero de 2004 del curso “La orientación
lacaniana”.
[2] En ocasión del
debate en el Senado del lunes 19 de Enero de 2004, se trata del senador Sueur
y del Ministro Mattei. El Sr. Jean-Pierre Sueur: “Consideramos, a semejanza
del Sr. Jacques-Alain Miller, que existe aquí un retorno al higienismo
y a una concepción según la cual todo debería derivarse
de la medicina”. El Sr. Mattei responde: “Está claro que,
en el dominio que nos ocupa, no reinan ni el determinismo ni el gen”.
[3] Fitoussi,
J.-P. L’idéologie du monde: Chroniques d’économie
politique, Paris, Aube poche essai, 2004.
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