
El boletín de la NEL hacia el Congreso de la AMP
Buenos Aires, 21 al 25 de abril del 2008
Los objetos a
en la experiencia analítica
Boletín aperiódico
No. 15
Diciembre 20 del 2007
Moderador: Juan Fernando Pérez
Consultores: Leonardo Gorostiza
María Hortensia Cárdenas
Todos los integrantes de las Sedes, Delegaciones y Grupo de la NEL están invitados a participar en este boletín con sus comentarios, notas y textos en torno al tema del congreso
a, el boletín de l a NEL haci a el Congreso de la AMP
• Editorial
• El objeto a: formas, modalidades y avatares, por Clara Holguín
• Objeto a: innombrable e inanalizable, por Raquel Cors Ulloa
• Bibliografía razonada 13, por Pierre Skriabine
Editorial
a, con esta entrega, alcanza su número 15. El 23 de agosto pasado iniciamos la difusión del boletín con el propósito de estimular el trabajo entre los integrantes de la Escuela hacia el próximo congreso de la AMP. Han participado en él con sus textos integrantes de la Escuela de diversas ciudades del ámbito de la NEL, si bien aun no todas. Así miembros y asociados de la NEL de Bogotá, Caracas, Cali, Guatemala, Lima, Maracaibo, Medellín y Miami han hecho conocer en la Escuela, y más allá de ella, sus tesis y elaboraciones sobre los objetos a.
También hemos conocido en el boletín trabajos de la ECF (¡sus magníficas bibliografías razonadas!, las cuales seguiremos difundiendo en la medida en que vayan apareciendo) y de la EOL, su decidida colaboración. Sea la ocasión para agradecer de nuevo a Debora Nitzcaner y a Adriana Rubistein por sus contribuciones, a la EOL en general por su valiosa bibliografía sobre los objetos a, que difundimos en el No. 2, y a Leonardo Gorostiza y a Ricardo Seldes por su apoyo al boletín.
Los textos que conforman este número creemos han de causar especialmente el trabajo entre los integrantes de la Escuela. Lo constatarán en su lectura. Se presentan aquí tres artículos, procedentes de Cali y Caracas y una nueva bibliografía razonada, propuesta desde la ECF.
Así, nos informamos una vez más de ese incansable peregrinaje que por toda la Escuela realiza Enric Berenguer, empujando entre sus integrantes el trabajo acerca del seminario X. Clara Holguín, antes de trasladarse definitivamente a Bogotá, reseña con gran acierto un seminario realizado en Cali y señala cuatro puntos centrales que fueron los ejes de Enric en su enseñanza. El lector enriquecerá su lectura del seminario de Lacan con esta excelente reseña. Por lo demás, Clara brinda elementos que inclusive ayudan a situar mejor algunos de los planteamientos propuestos en el artículo, aquí difundido, de Raquel Cors.
Por su parte, Raquel Cors de la NEL-Caracas-ACP hace un elaborado e interesante recorrido por la noción de objeto a, en el que se sirve, entre otras referencias, de la paradoja de Aquiles y la tortuga de Zenón y del teorema de Gödel [*] para considerar, como problema de fondo, la inconsistencia y la incompletud del y en el Otro, rescatando así la importancia de establecer tal diferencia. Desde allí elabora tesis diversas en una interesante perspectiva para el examen del tema del congreso y acerca de la cual los lectores del boletín encontrarán motivos diversos para sus producciones en esa dirección.
En la bibliografía razonada de Pierre Skriabine se podrá leer cómo se situaba Lacan ante la transferencia en un caso suyo. A mi saber, Lacan nunca renegó de su tesis sobre no interpretar la transferencia. No obstante, es necesario entender esta tesis; y el texto de Skriabine, que retoma la segunda parte de la lección 14 del seminario La angustia, es una referencia importante para ello. Allí la función del objeto en la transferencia es definida de una manera quirúrgica, y lo mínimo que puede señalarse al respecto es que Lacan sí interpretaba la transferencia, como queda ilustrado en el caso reseñado, si bien no comunicaba su interpretación al paciente, a pesar de servirse de ella para la dirección de la cura. Hacer entonces la diferencia entre comunicar e interpretar resulta indispensable, y sin duda, de hacerse, no pocas discusiones relativas a la interpretación serían innecesarias.
[*] Recientemente ha sido publicado un excelente estudio sobre Gödel, su locura y su teorema: Les démons de Gödel, de Pierre Cassous-Noguès. Seuil, París, 2007. Lacan, como se sabe, se refirió en repetidas ocasiones al teorema de Gödel, en términos de la creación matemática que hizo imperativo aceptar la existencia de "un residuo obligatoriamente indemostrable", como proposición matemática que pone en cuestión los fundamentos del sujeto de la razón, perspectiva hacia la cual apunta Raquel Cors en su artículo.
Juan Fernando Pérez
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El objeto a: formas, modalidades y avatares
Seminario de investigación, Enric Berenguer en la Nel Cali
Clara Holguin
Durante el año 2007 se llevó a cabo el seminario "El objeto a: formas, modalidades y avatares", a cargo de Enric Berenguer. El seminario de investigación, se desarrolló en tres sesiones de trabajo a partir de la última parte del Seminario La angustia, "Las cinco formas del objeto a minúscula" (Capítulos 16 al 21), donde la estructura y topología del objeto a se despliega a partir de la experiencia de la angustia.
Situamos a continuación cuatro puntos que permiten enmarcar algunos de los ejes de reflexión del seminario.
1.- El esfuerzo de Lacan permite situar en el centro de la reflexión, la articulación entre el significante y el cuerpo. Es a través de la función del corte que es posible anudar estas dos dimensiones, al tiempo que, se produce la separación del objeto como resto separado del propio cuerpo. Con la introducción del objeto, la reflexión gira en torno al vacío estructural que constituye al sujeto y cómo el fantasma responde, introduciendo un objeto, que tiene tal consistencia que sirve para saturarlo.
La teoría del objeto a es una manera de decir que el deseo no es puro humo; un esfuerzo por introducir la dimensión de un real en el núcleo de una función que hasta entonces había sido definida fundamentalmente con relación a lo imaginario.
El objeto es un dispositivo, una especie de pequeña máquina, que opera entre el sujeto y el Otro. Resultado de la dialéctica entre el sujeto y el Otro que paradójicamente incide en esa dialéctica. Es la ambigüedad del objeto lo que aquí se revela; de un lado, es resto y efecto de esta relación; de otro lado, es causa, en tanto es capaz de modular y regular algo de esta relación.
2.- Lacan introduce una topología que hará que todos los bordes pulsionales que constituyen el cuerpo del ser hablante tengan una unidad de estructura que permite plantear la unidad de lo pulsional, no por las relaciones entre los objetos sino porque cada uno de esos objetos va a ser pensado como algo que viene a ocupar un mismo agujero estructural. La variedad en función de los distintos objetos, sean estos, oral, anal, escópico o invocante modulan la pulsión de diferentes maneras, siendo la pulsión fundamentalmente una.
Cada tipo de objeto se incluye poniendo de relieve un aspecto determinado de la relación del sujeto con el Otro; unas veces se manifiesta la dimensión de ese vacío central, otras veces, se oculta.
Esto se relaciona con el funcionamiento de los objetos como sustancias episódicas y nos conduce, en palabras de Berenguer, "a la inclusión del falo como una especie de sustancia episódica que va a ocupar de algún modo este vacío central", con una particularidad: el objeto fálico participa en lo imaginario que implica una cierta exclusión del goce, pero a la vez, tiene una vinculación con lo real del goce mismo.
La singularidad de la cuestión fálica consiste en que parte de su especificación del Otro en términos del Otro sexuado; éste no es equivalente a otras modalidades del objeto en las que se trata de la relación con un otro que no está determinado en cuanto a lo sexuado. El objeto fálico se caracteriza por su ubicuidad y su evanescencia. Está presente en cada uno de los objetos de la serie y comporta la posibilidad de la falla en el encuentro con el partenaire sexuado. De ahí que este encuentro alberga el sufrimiento de la angustia de castración, de aquello que emerge en el momento en que debido a la detumescencia, el objeto fálico pone de manifiesto su insuficiencia en relación al Otro.
Esto da al encuentro sexual su particularidad intensidad, a este factor está sujeto el goce que de él se obtiene. A diferencia de las otras formas de angustia en las que el exceso queda ubicado del lado del objeto, en este caso es al revés. Además, hay idealización del objeto fálico. E. Berenguer introduce la reflexión acerca de la diferencia entre la angustia en el hombre, la angustia en la mujer y la problemática de la mascarada femenina. Invirtiendo la pregunta de Marie-Christine Hamon, Berenguer propone: ¿Por qué los hombres aman a las mujeres? Las mujeres siguen existiendo tras la detumescencia, en la medida en que no pueden tener el falo pero puede parecerlo, pueden "serlo", prestarse, a través del semblante, como equivalente del falo. Estrategia estructural de la mujer para sostener el deseo del hombre.
3.- Génesis del objeto: el momento fundamental de la construcción del objeto, es aquí [seminario X] situado por Lacan como la incorporación de la voz como objeto. Es necesaria la operación del sujeto, que permita la separación entre el significante y la voz como soporte de significante. Es esta separación la que permite al sujeto hablar, incorporar la voz como un objeto, que es ya un objeto del sujeto y no del Otro. Así el significante queda del lado del Otro con el sentido y el sujeto puede apropiarse de la voz como algo vinculado con su propio goce pulsional.
Podemos situar tres momentos lógicos:
• Operación de separación significante-voz
• Incorporación del objeto voz
• Ausencia del Otro: el sujeto responde introduciendo el objeto para acompasar el A/
4.- La articulación que hace Lacan aquí del objeto a , permite entender hasta cierto punto la constatación del fracaso del Nombre del Padre, como singular, es decir, se constata que el Nombre del Padre, como anudamiento del deseo con la ley y como soporte de la operación de metaforización del goce, es insuficiente por su propia naturaleza.
Si el sujeto tiene que recurrir a todas estas operaciones de subjetivación alrededor de la función del objeto, es porque el Nombre del Padre en cuanto tal, no garantiza este anudamiento. Lo que anteriormente Lacan planteaba en términos del deseo con la ley, en este momento es pensado en términos del goce. De cierto modo entonces, la teoría del objeto a se opone a lo que era un Nombre del Padre como significante único; único en el sentido tanto de uno solo, como excepcional, para dar paso a la pluralización de los nombres del padre.
"Decir que el objeto a no es nombrable es solo repetir de otra forma el motivo por el que Lacan lo presenta en este seminario, a saber, que el objeto a es irreductible a la simbolización… el objeto a vale como el fracaso del Nombre del Padre, en la medida en que el Nombre del Padre es el operador mayor de la simbolización". (J.-A. Miller, La angustia lacaniana . p. 110).
Así, las últimas tesis del Seminario La angustia, esbozan una nueva figura del padre, que sabe que el objeto a es irreductible al símbolo. "Contrariamente a lo que enuncia el mito religioso el padre no es causa sui, causa de sí. Se trata de un sujeto que ha ido lo suficientemente lejos en la realización de su deseo como para reintegrarlo a su causa". Esta definición articula lo que Miller destaca en el libro La angustia lacaniana; más que el padre, es esta una definición del AE, del analista de la Escuela: "Se trata de un padre que no se dejaría engañar por la metáfora paterna, que no creería que ésta puede cumplir una simbolización íntegra y que sabría, por el contrario, remitir el deseo al objeto a como su causa… anuncia un padre que no sería otro que el analista."
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Objeto a: innombrable e inanalizable
Raquel Cors Ulloa
NEL –ACP
"Así como en un sueño uno huye y otro no puede alcanzarle
y aquél no puede moverse para escapar, ni este para perseguirle
así Aquiles no podía alcanzar a Héctor corriendo,
ni Héctor escapar de él".
La Ilíada, Canto XXII
Cuando el deseo de cifrar nos toma por pretender trazar algo sobre el objeto a, indecible, denso, inexplicable, inexpresable, incontable, inefable, por decir algo, no queda más que un intento de invención al respecto.
Hay marcas en el cuerpo, que Freud llamó zonas erógenas. Filigrana, huella del lenguaje intermediario entre un sujeto y el Otro, que somete un cuerpo alienado, lastre de la acción significante.
Una cosa es la multiplicidad de los cinco objetos oral, anal, etc. restos en el cuerpo. Y otra cosa es la unicidad lógica de a, umbral hacia el que Lacan se encamina apoyado en lógica matemática al interesarse en Zenón [1] con su "Aquiles y la tortuga", o en el "teorema de incompletud" de Gödel, [2] entre otros.
"Ningún sistema consistente se puede usar para demostrarse a sí mismo". Kurt Gödel. 1930
Lacan los denomina objetos a –en plural–, ellos son objetos naturales nombrados por el Otro del lenguaje que irrumpen en el cuerpo, ocupando el lugar de la pareja que falla ($ ◊ a) que se presta al sujeto para salir airoso ante la no relación sexual R‾S. Pero salir airoso es relativo, ya que el S1 nos conmina a no ser más que el resultado de ese discurso. Sin embargo a partir del seminario X en adelante, hay una redefinición de la angustia como momento lógico capaz de transformar goce en causa de deseo, que Lacan liga a la función de corte, de resto.
Tenemos por un lado la incompletud "del" Otro, A/, lugar asignado, retocado, restaurado día y noche por el sujeto del inconsciente; y por otro lado está la inconsistencia "en" el Otro S(A/). Falta de goce en el Otro que le hace inconsistente y no es que le falte algo consistente; le falta el goce que otrora le dio consistencia. ¿Por qué el Otro es inconsistente? ¿Por qué le falta goce? Es allí, en ese a lugar de consistencia, donde fecunda la verdad. Ante la inconsistencia del Otro responde a.
D = Completud
d = Inconsistencia
a = Consistencia
"… Ante la inconsistencia del Otro hay un paso a la verdad de goce del sujeto, único lugar donde el objeto a puede hacer consistir al Otro inconsistente". [3] Verdad que causa el acto del analista.
Con el décimo seminario se esclarece la división del sujeto, que por un lado está dividido frente al inconsciente, pero por otro, punto inefable sin representación; dicho sujeto se divide frente a la pulsión por el objeto de su fantasma, punto límite sin representación. "No se qué soy para el Otro, pero si sé que voy a ser devorado por él" .
Miller con su brújula, [4] la suya, constituye el privilegio del acceso a la angustia, útil instrumento para el acontecimiento de la experiencia analítica hasta el punto límite de fluir en su consistencia.
Como una moneda de cara y cruz, de anverso a reverso, brota la repartición, los cortes en el cuerpo, encore, en-corps [5] cross-cap, ocho invertido ∞ por el que se pasea el insecto. Pertinente apólogo que esgrime Lacan en el Seminario X, una aproximación de lo que es un sujeto creyente, que se expande ante el enigma del deseo del Otro. Sujeto que pacta del ¿Che vuoi? al fantasma, que sabemos así: ($ ◊ a) no angustia. Sujeto que busca La verdad a partir de un saber previo, de lo necesario que no cesa de escribirse. Pero con Lacan y la experiencia analítica hay un despertar a otra verdad, otro saber, en otro campo, por demás opaco en el cual habita.
Si la contingencia que cesa de no escribirse promueve su señal, dicho destino no será en la inconsistencia del Otro S(A/), sino en un objeto singular, trozo de carne, extirpado de una especie de mitra de obispo que constituye la causa que desprende lo irreductible que el símbolo no suple.
Caminemos con Lacan, pero no exclusivamente como el insecto, sino a la letra. Y cito: "Lo que falta para advertir que ha pasado al reverso es la pequeña pieza que un día materialicé, construí, para ponérsela a ustedes en la mano, la que les indica esta forma de cortar el cross-cap." [6]
corte → ∕a → resto
Lo funcional de la experiencia analítica y su acto, trasciende el anhelo entre el cero y el uno 0 →1 como nos lo recuerda la paradoja de Zenón, [7] ya que jamás Aquiles iguala a la tortuga, ni en el punto de partida ni en el punto de llegada. Recordemos que para Zenón la matemática era irreversible porque involucraba sumas infinitas.
Y como no basta con ir del cero al uno, ni del uno al dos cíclicamente, con la esperanza e ilusión de encontrar "el" [8] objeto. Habrá que machacar un hueso duro de roer, del particular S 1 a la sustancia singular de a del sujeto en su verdad de goce. Pues la lectura que aquí atañe trasciende una causa, "una" [9] en tanto artículo [10] indeterminado.
El = Artículo determinado, Otro múltiple, pluralización de los Nombres del Padre.
Un = Artículo indeterminado, objeto a.
La experiencia analítica conlleva sus tropezones: reincidente goce, lo imposible que no cesa de no escribirse, e implica los riesgos del sentido dónde se puede estancar o eternizar.
A su pesar, algo de la articulación simbólica se disgrega, algo innombrable escapa, corre, se dispersa, se avienta, se desbanda del conjunto cerrado. Para cuando amerite el caso, aflojar, franquear "eso" ex-timo, a-sexual que ex-siste.
Lacan lo dice claramente, "Si estas tres letras son diferentes es porque no tienen la misma función… Lo escrito no es de la misma calaña que el significante" [11]
¿Cuestiones de acting out, pasaje al acto, acto?
Se trata de un significante, "acto" que vacila en la clínica: Llama. Cae. Flaquea y franquea oscilando las inclinaciones del sujeto, que no es la persona.
La propuesta de Lacan es clara; casi nos invita a pasar, de ser un instrumento del lenguaje a hacer del lenguaje un útil instrumento. No hay palabra última. Ni verdad ulterior.
Es a-condición de su vacío, vacío de goce, agotado durante el recorrido analítico encausado por el acto del analista, que contingentemente se puede franquear hacia las últimas consecuencias.
Nuestra formación señala la causa. Un analista no es un teórico del conocimiento, ni el pase una epistemología del analista. Si algo es: no es su esencia, sino la ex-sistencia que le hace analista.
El Otro no existe, ¿causa o consecuencia?
El sujeto está limitado a devenir inventor, autor. A partir, no de su creencia, ni de un deseo de saber, sino de un saber de verdad de goce, certeza de saber, no de indeterminación. Pues al final de cuentas Ф y comparaciones a ¾¾ a´ algo de "eso", allende funciona como un resto provechoso, útil beneficio de vida y entusiasmo fecundo. Intento lógico a devenir ya sea escribiendo, releyendo, controlando o procurando transmisión con la apuesta en y para con nuestra comunidad, causada por ese resto que escapa a la formalización significante.
Y como estamos próximos a un congreso de psicoanalistas, una relectura de Miller nos invita a dialectizar…
"Es lo que les pasa a todos, y uno es aún más cebolla en tanto que es paciente de un analista… La cebolla que quiere ser un puerro es como la rana que quiere ser más gorda que el buey… La historia del psicoanálisis en Francia, en sus últimos cincuenta años… es un verdadero cementerio de ranas reventadas… No es un cementerio de elefantes, donde hay tesoros…" J.-A. Miller, 1986
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Notas
[1] Zenón de Elea, matemático y filósofo conocido por sus paradojas.
[2] Kurt Gödel (1906-1978) lógico conocido por sus investigaciones en filosofía y matemáticas.
[3] Ronald Portillo, Seminario de formación "El objeto a: múltiple y único", clase del 26 de Noviembre, 2007. Caracas, Venezuela.
[4] J- A. Miller, La angustia lacaniana, Paidós, Buenos Aires, 2007.
[5] J. Lacan, Seminario XX, Aun, Paidós, Buenos Aires, 1998. p. 13
[6] J. Lacan, Seminario X La angustia, Cap. X, Ed. Paidós, 2006.
[7] Aquiles, hábil guerrero de los Aqueos, quien mató a Héctor, decide competir en una carrera con una tortuga, a quien le da una gran ventaja inicial. Al darse la salida, Aquiles recorre en poco tiempo la distancia que les separaba inicialmente, pero al llegar allí, descubre que la tortuga ya no está, sino que ha avanzado, más lentamente, un pequeño trecho. Sin desanimarse sigue corriendo, pero al llegar de nuevo donde estaba la tortuga, esta ha avanzado un poco más. De este modo, Aquiles no ganará la carrera, ya que la tortuga estará siempre por delante de él. www.wikipedia.org
[8] "El", Artículo determinado masculino singular. Enciclopedia Encarta, Corbis, 2006.
[9] "Una", Artículo indeterminado femenino singular. Enciclopedia Encarta, Corbis. 2006.
[10] Artículo, es un determinante semánticamente vacío, no obstante, el que aparezca en español el artículo determinado o el indeterminado, hace que en el sustantivo se produzcan diferencias semánticas.
[11] J. Lacan, Seminario XX Aun, Paidós, 1998. p. 40.
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Bibliografía razonada 13
De un modo privilegiado la mirada encarna el objeto para Lacan. Sin duda, es lo que lo conduce a ofrecernos, en el capítulo "La mujer más verdadera y más real", del Seminario La angustia, un objeto raro, una viñeta de su propia clínica. Pierre Skriabine despliega para nosotros esa joya.
C. Lazarus-Matet
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El deseo, el objeto mirada y el falo: una viñeta clínica de Jacques Lacan
Pierre Skriabine
Los testimonios de Lacan sobre sus casos clínicos son más bien raros. Esta viñeta se encuentra en la segunda parte de la Lección XIV del Libro 10 del Seminario, La angustia (pp. 204 a 208 de la edición en español).
Una paciente un poco dejada de lado por su marido, en todo caso lo suficiente como para que ella lo señale, no sin cierto alivio por otra parte, se lo hace saber a Lacan puntuando esta constatación con un " poco importa que me desee, con tal que no desee a otras". Dicho de otra manera, como lo subraya Lacan, ella sostiene el deseo de su marido, pero no así el hecho de que se manifieste. Alcanza con que eso permanezca idealizado: es el amor.
El deseo del Otro, entonces, eso le interesa. Y no solamente el de su marido.
Es así que ella le describe a Lacan un síntoma inexplicable: ella siente una hinchazón vaginal ante el paso de un objeto cualquiera, pero móvil –un auto por ejemplo– , que surja en su campo visual.
Y prosigue, subrayando que por supuesto esto no tiene ninguna relación, que cada una de sus iniciativas están consagradas, según su finalidad, a Lacan. Cualquier objeto la obliga a evocar a Lacan como testigo, y más precisamente a evocar su mirada. ¿Cuál será la mirada de Lacan sobre ella y este objeto? Es esto lo que la ayuda, dice ella, a que cada cosa adquiera un sentido.
Para subrayar, por si era necesario, que se trata del amor de transferencia, apoyado sobre el objeto mirada, ella relata entonces un gran amor de juventud, un amor novelesco cultivado por correspondencia, donde ella crea, carta tras carta, el personaje ficticio, el objeto ideal, el objeto de deseo que ella querría ser a los ojos del partenaire ausente.
Es exactamente lo contrario, ella cree, de lo que hace con Lacan, dedicándole aun el más mínimo gesto, el mínimo acto, ofreciéndolos a la mirada de Lacan, pero, dice, bajo la égida de ser siempre veraz con él. Y más allá, señala Lacan, lo que ella quisiera, es que su mirada se sustituya a la de la paciente, que le aporte "el auxilio de sí misma", al punto de que se sienta "teledirigida"; dicho de otra manera, que sea el objeto de su analista.
Ella busca capturar el deseo de Lacan, es a él a quien quiere tentar. Y el objeto con el cual ella quisiera, ella, el pececito, hacer picar al pescador de caña Lacan, es la mirada, a la cual ella se ofrece como objeto en su relación con cualquier objeto. Ella intenta hacerse así el objeto agalmático, el objeto perdido, el –phi, que falta al Otro. Porque a ella, no le falta nada. Entonces como lo señala Lacan, ella se tienta tentando al Otro.
Traducción: Silvia Salman
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4º Encuentro Americano del Campo Freudiano
XVI Encuentro Internacional del Campo Freudiano
"La clínica analítica hoy: el síntoma y el lazo social"
Buenos Aires -Hotel Panamericano-
28, 29 y 30 de Agosto 2009
Podrán visitar el sitio web de los Encuentros Americanos (2003, 2005, 2007, 2009) en la siguiente dirección:
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¡Feliz Navidad les desea la NEL!
a, e l bol etí n d e l a NEL hacia el Con gre so de la AMP