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El boletín de la NEL hacia el Congreso de la AMP

 

Buenos Aires, 21 al 25 de abril del 2008

 

Los objetos a

en la experiencia analítica

 

Boletín semanal

 

No. 9

Octubre 18 del 2007

 

Moderador: Juan Fernando Pérez

 

Consultores: Leonardo Gorostiza

María Hortensia Cárdenas

 

Todos los integrantes de las Sedes, Delegaciones y Grupo de la NEL están invitados a participar en este boletín con sus comentarios, notas y textos en torno al tema del congreso

 

 

a, el boletín de l a NEL haci a el Congreso de la AMP

 


 

En este número

 

Editorial  

• Lógica y sustancia del objeto a, por Mercedes Iglesias

• El objeto a como necesidad conceptual, por José Fernando Velásquez

• Bibliografía razonada 9, por Jean-Pierre Klotz


 

Editorial

 

En este número a difunde la segunda parte de dos textos aparecidos en boletines anteriores: el artículo de Mercedes Iglesias, cuya primera parte apareció en el número 6, y el de José Fernando Velásquez, del cual su primera parte apareció la semana anterior en el número 9. Ellos se ven complementados con la 9ª entrega de las bibliografías razonadas sobre el objeto a, preparadas en la ECF.

Mercedes, hace avanzar su reflexión epistemológica a partir de la tesis expuesta por Jacques Borie en su texto El objeto a: entre lógica y sustancia, divulgado en el No. 3 de a, tesis ya considerada por el autor desde el título del artículo. Se podrá establecer en el texto de Mercedes como esas dos vertientes del objeto a, la lógica y la sustancial, van a ser su punto de apoyo para fundamentar su proposición básica, es decir "que la posición realista del psicoanálisis no es sólo una de 'realismo lógico' sino también la de un 'realismo material o sustancial' que se aloja en el cuerpo." Será importante seguir el hilo argumentativo de Mercedes para acceder al fundamento de su planteamiento, en el cual seguramente interesa, entre otros puntos, lograr esclarecer el sentido esencial de lo que allí se designa como realismo material o sustancial.

José Fernando Velásquez propone considerar la necesidad conceptual del objeto a. En este sentido sitúa diversos elementos que le permitieron a Lacan el paso de lo simbólico a lo real, los impases a los que conduce la primacía de lo simbólico y las soluciones que aporta el ir más allá de ello y la consecuente necesidad de un concepto que permita anudar tales soluciones. En este sentido hay un diálogo implícito de este texto con el de Mercedes que el lector no dejará de establecer.

Por último a presenta un texto con un gran acento topológico elaborado por Jean-Pierre Klotz de la ECF, como la bibliografía razonada 9. En un denso y breve artículo Klotz intenta precisar el por qué la sustracción del objeto a es la condición de toda captación, lo cual Lacan haría casi sensible a través de la topología. En este sentido el autor se esfuerza por aportar aquí elementos para considerar cómo Lacan se orienta topológicamente ante el objeto a, para complementar así lo que antes había desarrollado solo desde una perspectiva lógica.

 

Juan Fernando Pérez

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Lógica y sustancia del objeto a

 

Mercedes Iglesias

 

El (*) texto de Borie [ver No. 3 de a] sostiene que hay dos vertientes del objeto a: una lógica y otra sustancial. Esto aclararía en parte mi primera pregunta del texto anterior [ver No. 6 de a], donde el objeto a continuaría en su carácter lógico en la última etapa de Lacan.

Continuando con el análisis del seminario de Monribot en Maracaibo y siguiendo el texto del Seminario La angustia , se establece que la angustia surge antes de la cesión del objeto, el objeto a será propiamente objeto, una vez separado.

Hay un resto de la operación significante. "El resto es la parte del ser del sujeto que el Otro no puede designar en términos significantes. Esa pequeña a no entra en la contabilidad significante. Es signo del fracaso del saber absoluto. Es extranjero al registro simbólico… Así el resto de la inscripción en el Otro no es otra cosa que la parte irrepresentable de mi ser, aquella de la cual no puedo apropiarme, la parte inconcebible que no da lugar a ninguna identificación tranquilizadora por el significante."

Ese resto escapa a la imagen, va más allá de la imagen. El objeto a no es visible, no está en el campo especular, es un pedazo de goce, un goce pulsional. "Pequeño a es un agujero topológico pero las formas que lo encarnan son sustanciales"; esto significa que hay un objeto que es cesible, que debe separarse del cuerpo. "La única forma de captar finalmente lo que usted es como objeto, es pasar por la demanda del otro… y no por la necesidad del otro". La demanda del otro hace surgir otro tipo de encarnación: el objeto anal. Se cede este objeto que es parte de Ud. mismo.

En este sentido, el carácter lógico del objeto a estaría dado por ser un agujero, y es un agujero porque este objeto ha sido cedido, no está, de ahí la semántica del 'agujero topológico'. Sin embargo, Lacan desea al mismo tiempo darle un estatuto sustancial, o   como sostiene Monribot: "si bien agujero topológico, sus formas encarnadas son sustanciales". Esto me hace pensar inevitablemente en Aristóteles donde lógica y metafísica van juntas. Aristóteles atiende a las dificultades que plantea en la explicación del mundo, la contradicción entre la necesidad de estudiar lo individual y contingente y el hecho de que solamente un saber de lo universal puede ser un saber verdadero. Esto es: ¿cómo acceder a un saber de lo singular sin sacrificar lo universal que todo saber requiere? Esto permite en algunas partes de la obra aristotélica acceder a lo real por vía de la lógica. Ver la lógica como una vía de acceso a la realidad ontológica. Hay una correspondencia entre el pensar lógico y la estructura ontológica y esto sería lo que permite acceder al conocimiento de lo individual y contingente. También puede remitirnos a Hegel donde la Idea o el concepto que se encuentran en estado puro luego salen de sí para encarnarse en el mundo a través de las diferentes formas. Pienso que la concepción hegeliana es demasiado metafísica para lo que intenta plantear Lacan. Pero sí podría tener algo de aristotélico en el sentido de que el modo de acceder al objeto a es lógico, en tanto agujero, puesto que ha sido un objeto cedido. Y, sin embargo, no por cedido deja de tener una 'sustancialidad' que está encarnada en el cuerpo bajo una presencia pulsional que, sin embargo, es ausencia. Es esta sustancialidad del goce positivo la que me ha hecho pensar en que la posición realista del psicoanálisis no es sólo una de 'realismo lógico' sino también la de un 'realismo material o sustancial' que se aloja en el cuerpo.

 

(*) N. del E.: La primera parte de este texto de Mercedes Iglesias, "¿Cuál episteme para el objeto a?" , fue difundida en NEL-debates, el 27 de septiembre del 2007, en el número 6 de a.

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II.- El objeto a como necesidad conceptual

 

José Fernando Velásquez

 

En (*) el Seminario IV Lacan elaboró su crítica a la teoría de la relación de objeto, retomando de Hegel la fórmula "El deseo del hombre es el deseo del Otro". En el sentido hegeliano es en el campo del Otro que el deseo del sujeto está interesado. El "deseo de deseo" supone la dependencia del sujeto a la posición que ocupe el Otro como deseante para recibir de él el reconocimiento; es decir, que la posición subjetiva estaría determinada por el objeto del deseo del Otro. Este es el objeto propio de la especularidad, y supuestamente llega a complementar plenamente al sujeto. Así es como Lacan concluyó que el sujeto que opera en el sentido hegeliano, se ubica exclusivamente en la relación narcisista, es decir respecto al Otro del registro Imaginario y la especularidad, sería un objeto incapaz de subjetivarse, conducido por la agresividad: "Allí donde se es reconocido como objeto no hay otra mediación que la violencia". En este punto es que a pesar de admirar a Winnicott, se distancia de él, porque se queda en la dimensión de la frustración, y a la espera de una potencial recuperación o reparación.

 El trabajo de Lacan fue no extraviarse en el examen de la relación del sujeto a su propio goce; demostró que la dimensión del Otro va más allá de lo especular, que el Otro es un Otro inalcanzable.  Sí el objeto del deseo pertenece a lo imaginario, i( a), éste no es suficiente para dar cuenta de la "causa" del deseo; entonces hay al menos otra dimensión que resiste a la significación y que "causa" el deseo. De un lado, existe un Otro simbólico que también incide en el sujeto aportándole una existencia significante al sujeto, es decir, un inconsciente, y éste a su vez está estructurado como el lenguaje.

 El psicoanálisis lacaniano llega a la formulación del concepto de objeto a, para responder a la necesidad de tomar en cuenta la dimensión pulsional, el registro de lo real.  "¿Cuál es la dimensión real que hay que darle al objeto?" Para responder eso, tuvo que ir más allá del estructuralismo simbólico que lo había guiado hasta el momento y rescató la formulación freudiana, la vertiente pulsional. En esta dimensión el objeto siempre falta, no es una imagen y tampoco cabe en él la dimensión semántica del lenguaje: el objeto no es una parte del "todo" de la estructura, sino una parte fuera del "todo" , [9], incluso, es un goce extraído fuera del cuerpo, y del funcionamiento significante, que puede tomar varias dimensiones; oral, anal, mirada y voz.  En el Seminario X utilizó la nominación de objeto  a,  letra "a" que no remite a nada, es solo una nominación algebraica y no un significante.

 El Otro es la integral de ideales, metas, lenguas y condicionamientos a los que estamos sometidos; es una instancia que el sujeto nunca alcanza completamente. ¿Qué relación tiene el goce del sujeto con el Otro, con el padre del Edipo o con el Padre original de Totem y tabú? Freud intentó establecer esta relación a través de mitos, mientras que Lacan da cuenta de algunos encuentros que el sujeto tiene, en los que lo familiar se rompe y se deja ver algo ominoso que lo atrapa, un objeto que conmociona al ser y lo aniquila como sujeto; es en el Seminario XI, el objeto anamórfico del cuadro Los Embajadores de Holbein.  Es en el Seminario XVII que dice que "hay un más allá del mito" y utiliza nuevos métodos de demostración como la topología y luego los nudos.

 

[9] Miller. J.-A. De la naturaleza de los semblantes. Buenos Aires, Paidós, 2001. p. 86.

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(*) N. del E.: La primera parte de este texto de José Fernando Velásquez, titulada El nacimiento del concepto de objeto en Freud , fue difundida en NEL-debates, el 11 de octubre 2007, número 8 de a.

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Bibliografía razonada 9

 

El título de la contribución de Jean Pierre-Klotz alcanza para indicar el objeto de su tema que se refiere a "El atolondraducho" para aproximar, volver "sensible" el objeto a. ¡¡Tomen las tijeras!!

 

C. Lazarus-Matet

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Captar el objeto por la topología

 

Jean-Pierre Klotz

 

En "El atolondradicho", texto considerado como uno de los más difíciles de Lacan, se encuentra paradójicamente un enfoque que permite volver "sensible" el objeto a.

El camino topológico ofrece allí algo luminoso por el uso del cross-cap introducido más de diez años antes.

El término que se eleva es aquí "la asfera" o (a)esfera, caracterizada por su "inflado" que la hace pasar imaginariamente por una esfera, desconociendo la torsión que no se ve y que ella incluye.

La asfera tiene el aspecto de una esfera, pero ella es cross-cap. No tenemos que hacer pesar aquí los detalles de su topología. Se la puede construir bastante simplemente. Se trata del pasaje destacado ( Autres écrits, p. 471) en el que Lacan asocia el punto fuera-de-línea a la línea sin puntos. Esta última es el corte al cual es posible reducir la banda de Moebius cuando se la "biparte", es decir cuando se la divide a todo lo largo, por su "mitad", que no tiene puesto que ella tiene un sólo borde. Es lo que lleva a decir que el corte "es" la banda de Moebius. Es un corte cerrado, círculo irreductible, testimonio de su topología tórica (de lo posible de inscribir de la banda bipartita sobre un toro).

Si suplementamos ahora este corte circular "línea sin puntos" con el borde circular del recorte en redondel de una cúpula enganchada sobre una esfera (de topología esférica, por lo tanto puede reducirse a un punto, llamado aquí "fuera-de-línea") se obtiene la asfera. Ésta es equivalente a una esfera, con la convención de que toda línea trazada por ejemplo sobre la superficie "exterior" de esta esfera, no podrá cerrarse más que habiendo pasado por la superficie "interior", para volver al exterior. Topológicamente alcanza con un "punto" que no está sobre ninguna línea, pero por el cual cada una pasa necesariamente dos veces (una vez en cada sentido interior-exterior y viceversa) para cerrarse.

¿Qué extrae Lacan de esta extraña torsión –de esa suerte de extrañeza que la banda de Moebius inspira a aquellos que parecen dejarse fascinar y no poder creer lo que ven sus ojos, cuando ella muestra dos bordes siendo que en realidad tiene sólo uno? Ella se dice en primer lugar con la paradoja siguiente: que la asfera, "comenzando por el toro (...) sólo llega a la evidencia de su asfericidad si se suplementa con un corte esférico." Además, después de haber insistido sobre el hecho de que la topología no es metáfora, ni teoría, dice que su lector ya debe haber reconocido el objeto a en el redondel suplementario, de topología esférica, en donde se cierra la banda de Moebius con lo que se compone el cross-cap.

No impide que la parte torcida de la banda de Moebius, ponga de relieve de la asfera el no-todo, es lo que soporta "lo imposible del universo, es decir lo que allí encuentra lo real". Nada puede captarse sin pasar por la sustracción del objeto a, que no se ve aunque esté frente a nuestras narices.

¿No hay allí una suerte de desarrollo muy preciso del objeto a como "enforme" del Otro, adelantado algunos años antes en el Seminario 16 "De un Otro al otro"? Lacan vuelve ahí casi sensible, como lo dice más arriba, lo que desarrolló allí lógicamente. ¿Es necesario efectivamente, desconfiar de un imaginario que la topología está hecha para evitar –o para hacer reaparecer en su límite aporético?

 

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Buenos Aires

Avenida 9 de julio

 

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