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El boletín de la NEL hacia el Congreso de la AMP

 

Buenos Aires, 21 al 25 de abril del 2008

 

Los objetos a

en la experiencia analítica

 

Boletín semanal

 

No. 8

Octubre 11 del 2007

 

Modera dor: Juan Fernando Pérez

 

Consultores: Leonardo Gorostiza

María Hortensia Cárdenas

 

Todos los integrantes de las Sedes, Delegaciones y Grupo de la NEL están invitados a participar en este boletín con sus comentarios, notas y textos en torno al tema del congreso

 

a, el boletín de la NEL hacia el Congreso de la AMP

 


 

En este número

 

Editorial  

• El nacimiento del concepto de objeto en Freud, por José Fernando Velásquez

• Bibliografía razonada 8, por Patrick Monribot

• Reseña de las XXXVI Jornadas de la ECF, por Juan Fernando Pérez


 

Editorial

 

José Fernando Velásquez de la NEL-Medellín aporta en este número de a un seguimiento puntual de la construcción del concepto de objeto en Freud; igualmente establece cómo esa construcción fue asumida por los postfreudianos y algunas de las consecuencias que ello implica en la dirección de la cura. Finalmente, con estos elementos, sitúa la posición de Lacan, caracterizada en lo fundamental por definir su perspectiva a partir del objeto perdido como causa de deseo; esto le permitirá a Lacan, lo recuerda José Fernando, sentar las bases, ya desde los años 50, de su tesis sobre la imposible relación sexual.

De esta manera, nos ilustra José Fernando, Freud produce un supuesto esencial para los trabajos de Lacan sobre el objeto, lo que Patrick Monribot examina en este mismo número y en esa dirección destaca el más allá de Freud de Lacan. En este sentido el lector podrá leer también el texto de José Fernando como un esclarecimiento conveniente para la reflexión que aquí efectúa Monribot.

En la 8ª entrega de las bibliografías razonadas que presenta a , Patrick Monribot considera en particular la relación entre el duelo y el objeto a. En este sentido muestra que Lacan en el seminario La angustia, yendo más allá de Duelo y melancolía y contando ya con la elaboración que ha efectuado recientemente del objeto a, deduce la lógica que rige el fenómeno del duelo.

Con tales bases es de resaltar en el texto de Monribot el interés clínico y teórico que presenta la distinción entre el i( a) y el a para la comprensión del proceso de un duelo, sin lo cual éste se torna confuso, ya que, como en efecto ha sucedido, se vela a menudo el hecho de que i'(a) –el ser amado objeto del duelo– es finalmente solo el joyero donde se esconde el objeto a. Es una tesis a considerar con relación a las definiciones propuestas por José Fernando en su artículo.

Y Monribot llega así hasta situar el problema que implica el duelo en un final de un análisis. La reflexión de Monribot, que el lector hallará en este número, será una preciosa pieza para trabajo en Buenos Aires.

Se leerá al final de este número una reseña de las XXXVI Jornadas de la ECF celebradas en París el fin de semana anterior, y en las cuales a estuvo presente.

Juan Fernando Pérez

 

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En nacimiento del concepto de objeto en Freud

 

 

José Fernando Velásquez

 

 

El concepto de objeto fue elaborado por Freud y descrito por primera vez en 1891 en el texto Las afasias [edición en español, Nueva Visión, Bs. As. 1987], como un concepto fundamental de su obra en la teoría sobre la libido la cual implica, de un lado, un sujeto, y del otro, un objeto.

El objeto pulsional fue para Freud el objeto de la experiencia de satisfacción. Su condición fundamental es ser un objeto perdido, que sólo puede ser recuperado por medio de la alucinación. El principio al que Freud aduce es el siguiente: la representación ("vivencia de satisfacción alucinada") no es equivalente a la vivencia del organismo; por tanto, la relación entre el sujeto y el objeto está siempre y desde el principio condenada a la desadaptación, no por error, ni por inmadurez, sino por estructura.

En el  cap. VII de La Interpretación de los sueños, "Sobre la psicología de los procesos oníricos" [1] Freud hizo del objeto pulsional el modelo para la búsqueda de otros objetos, o sea que estos otros serían metafóricos respecto de aquel objeto primario. Es por ello que en el texto "Pulsiones y destinos de pulsión" definió el objeto pulsional como el fundamento de la compulsión a la repetición. Este objeto de la pulsión "(…) No está enlazado con ella, sino que se coordina con ella sólo a consecuencia de su aptitud para posibilitar la satisfacción. No necesariamente es un objeto ajeno; también puede ser una parte del cuerpo propio… Puede ocurrir que el mismo objeto sirva simultáneamente a la satisfacción de varias pulsiones… " [2]

En la serie del objeto pulsional Freud describió un proceso subdividido en dos tiempos lógicos (y no cronológicos) de alienación y luego de separación. Alienación que implica un   "yo soy el objeto", y separación que implica el "yo lo puedo tener". En el texto Conclusiones, ideas y problemas (1938), escribe: "Es interesante que de vivencias tempranas, por oposición a las posteriores, se conserven todas las diferentes reacciones, (…) por ejemplo, el 'tener' y 'ser' en el niño: El niño tiende a expresar el vínculo con el objeto mediante la identificación: 'yo soy el objeto'. El tener es ulterior y vuelve a recaer en el ser, una vez perdido el objeto. (…) El pecho es una parte de mí, yo soy el pecho" . Más tarde: "Yo lo tengo", es decir, "yo no lo soy". [3]

Posteriormente en el desarrollo de su obra, y cada vez con más claridad, este objeto se diferencia en dos categorías que llamó objeto de la libido pulsional y objeto de la libido del Yo.

1) El objeto pulsional es la otra forma de objeto cuya condición esencial es ser un objeto perdido, fundamentalmente es autoerótico, "su meta no es otra que la ganancia de cierto placer" , [4] y ni siquiera es posible tener de él una representación. Este objeto pulsional es el fundamento de la compulsión a la repetición y no está construido en función del ideal. "La pulsión no está dirigida a otra persona; se satisface en el cuerpo propio" , [5] es fundamentalmente autoerótica. El principio que Freud aduce es el siguiente: la representación de la vivencia de satisfacción no es equivalente a la vivencia del organismo, por tanto la relación entre el sujeto y el objeto pulsional está siempre y desde el principio, condenada a la desadaptación, no por error, ni por inmadurez, sino por estructura. En el texto "Pulsiones y destinos de pulsión" [6] definió el objeto pulsional como el fundamento de la compulsión a la repetición. El autismo que caracteriza a las psicosis estaría determinada más por la relación del sujeto al objeto pulsional, que al objeto narcisista (este fue el punto fundamental de su diferencia con Bleuler).

2) El objeto narcisista: "Algo tiene que agregarse al autoerotismo, una nueva acción psíquica, para que el narcisismo se constituya" . [7] El objeto que llega a satisfacer la libido yoica, (objeto narcisista) es una forma de objeto en la que el ideal es determinante, es decir, que funciona desde una dimensión imaginaria. El falo cumple como objeto estas condiciones. Muchos de los desarrollos posteriores del psicoanálisis, particularmente aquellos de la teoría de la relación de objeto, centraron su atención en este tipo de objeto, olvidando la otra dimensión, la pulsional.

Los teóricos de la llamada "relación de objeto" desde Abraham en 1924, y luego con Balint, Bion, Fairbairn, consideraron que es posible al yo, hallar a través de un desarrollo progresivo, un objeto positivo e ideal de satisfacción, el falo, el cual hace parte del "todo" del sujeto y que permite la relación de amor genital con el otro. La teoría de la relación de objeto planteó un reciprocidad complementaria entre el yo y el objeto, siguiendo el ideal de armonía. En consecuencia, una cura psicoanalítica se debería dirigir al reencuentro con el objeto y la interpretación lo que hace es señalarlo. Ambos, analista y analizante terminan confluyendo en el objeto fálico, con lo que se garantizaría el feliz reencuentro con el otro sexo.

Los kleinianos intentaron basar toda su clínica en el juicio sobre el objeto, bueno o malo que hace el sujeto a través de una identificación proyectiva que el niño establece con la madre. La posición esquizo-paranoide, las primeras divisiones del sujeto y del objeto se realizan a través de líneas de clivaje en las que el otro, semejante, es importante, para que pueda transmitir una fuente clara sobre la bondad del objeto, y no genere angustia y ansiedad. El otro es alguien semejante quién debería establecer con el sujeto una relación de amor que sirva de colchón y fundamento a su desarrollo psíquico.  

No se tiene en cuenta que para Freud el amor hace referencia a otra estructura diferente de la pulsión, que el amor es fundamentalmente narcisista y va en la vía del ideal, a diferencia del objeto pulsional el cual elude toda idealización . [8] Lacan en "Función y campo de la palabra y del lenguaje en psicoanálisis", "De nuestros antecedentes" y en los Seminarios I y II, considera que tanto el kleinismo como la teoría de la relación de objeto son desviaciones del psicoanálisis, y por ello propuso un retorno a Freud en la vertiente de la relación con el objeto perdido como causa de deseo. "En la teoría psicoanalítica existieron prejuicios de saber que buscaban sostener un ideal del todo cuestionable: la posibilidad de una relación completa y satisfactoria con el objeto ".

 

Referencias

 

[1] Freud, S. "La interpretación de los sueños". En O. C., Vol. 4-5. Bs. As.: Amorrortu, 1976 .

[2] Freud, S. "Pulsiones y destinos de pulsión". En O. C., Vol. 14. Bs. As.: Amorrortu, 1976.

[3] Freud, S. "Conclusiones, ideas, problemas". En O. C., Vol. 23. Bs. As.: Amorrortu, 1976.

[4] Freud, S. "Tres ensayos para una teoría sexual". En O. C., Vol. 7. Bs. As.: Amorrortu.   1976.

[5] Freud, S. "Tres ensayos para una teoría sexual". En O. C., Vol. 7. Bs. As.: Amorrortu. 1976.

[6] Freud. S. "Pulsiones y destinos de pulsión". En O. C., Vol. 14. Bs. As.: Amorrortu. 1976.

[7] Freud. S. "Introducción al narcisismo". En O. C., Vol. 14. Bs. As.: Amorrortu. 1976.

[8] Lacan, J. Seminario XI, Los 4 conceptos fundamentales del psicoanálisis. Bs. As.: Paidós. 1987.

 

Nota del editor: La anterior es la primera entrega de un texto más amplio sobre el concepto de objeto a, el cual será complementado integralmente en este boletín en entregas sucesivas.

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Bibliografía razonada 8

 

Dos referencias del Seminario X permiten a Patrick Montribot situar vía el objeto perdido y el objeto causa, la distancia entre Freud y Lacan a propósito del duelo, y aclarar el destino del afecto de duelo en el fin de análisis.

C. Lazarus-Matet

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Duelo y objeto a

Patrick Monribot

 

En el Libro 10, La angustia, Lacan explora el duelo para ilustrar el encuentro del sujeto con el objeto a, causa del deseo.

Empuja "un poco más lejos" lo que Freud dice del duelo. Para éste último, en el filo de una prueba dolorosa, se trata de liquidar por segunda vez el objeto perdido por el sesgo laberíntico de un largo trabajo de rememoración.

Para Lacan, ese trabajo significante de incorporación es clínicamente verificado, pero el objeto a, recientemente elaborado, esclarece en un nuevo aspecto el proceso. Sabiendo que el objeto causa del deseo es distinto del objeto deseado, la concepción del duelo evoluciona en dos tiempos precisos del Seminario 10.

Primero, página 155, leemos esta frase: "Sólo estamos de duelo por alguien de quien podemos decirnos   Yo era su falta." No sólo el difunto me falta, sino que padezco de perder el lugar que yo ocupaba para él sin saberlo, a saber una figura de la falta. Él me amaba y, a ese título, yo encarnaba su falta, pequeño a. Así la pérdida del ser querido está redoblada por un desamparo absoluto, Hilflosigkeit: pierdo de repente lo que yo era para el otro hoy desaparecido, incluso su falta encarnada. La ganancia de ser propia del amor, desaparece.

Más adelante, una segunda cita se sitúa en la última lección del Seminario, página 361 y siguientes. El ser querido, en tanto que objeto amado, vestía él también, cuando vivía, el objeto causa de mi propio deseo. Yo no lo sé mas que après-coup. Dicho de otra manera, i'(a) –el ser amado– era el cofre y la pantalla de pequeño a. Puesto que era también la máscara. El trabajo de duelo consiste, vía el corte de la función deseante, en producir un corte separador para hacer emerger este objeto desconocido, más allá de la imagen i'(a) del difunto. Es toda la dificultad del asunto: ¡¡Hamlet huérfano de padre sabe algo!! Deberá encontrar una solución para relanzar el deseo y su efecto de corte... En suma, el "trabajo amoroso" –sintagma querido de Roland Barthes– se opone al "trabajo de duelo": el primero viste y enmascara el objeto causa, el segundo lo devela y lo desenmascara. De allí su carácter penoso.

El duelo no hace sólo desaparecer la pregnancia obsesiva del objeto amado sustraído a mi afección, hace aparecer un objeto nuevo que causa mi deseo permitiendo pasar de la pérdida a la falta. "Aparición" versus "desaparición": esta es la distancia entre Freud y Lacan.

Preguntas subsecuentes: el duelo así concebido ¿esclarece la extracción del objeto en el final del trayecto analítico? Si tal es el caso, el afecto de duelo, a menudo observado en el período conclusivo, debería colorear la salida de la cura, y no es lo que ocurre.

¿Por qué? La experiencia del pase nos lo enseña: hay un más allá del duelo en psicoanálisis.

 

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Reseña de las XXXVI Jornadas de la ECF

 

Juan Fernando Pérez

 

El sábado 6 y el domingo 7 de octubre pasados la ECF realizó en el Palacio de los Congresos de París sus XXXVI Jornadas de estudios. Más de 1.600 asistentes llenaron las salas para participar en un trabajo en el que se presentaron 52 exposiciones, comentadas cada una por analistas que dieron muestras incesantes de rigor y de capacidad de síntesis. El título del certamen: Nuestro sujeto supuesto saber. Sus incidencias clínicas, sus apuestas políticas. Cómo finalizan los análisis.    

Por tanto, el acento estuvo del lado del sujeto ($); en consecuencia las Jornadas de la ECF son también un contrapunto, y ello de diversas maneras, con relación a Buenos Aires 2008, donde el acento estará del lado del objeto, a. Y desde ya podría ser considerada así una serie: si se tiene en cuenta el tema, sorprendente para muchos, de las próximas Jornadas de la ECF en octubre del 2008, anunciado el domingo anterior por J.-A. Miller en el cierre – la relación sexual–, se podría entonces plantear que la serie se encadenará con el trabajo en torno a aquello que Lacan escribió bajo el matema ($ à a). ¡Toda una orientación para ser meditada y elaborada!

Por otra parte, un esquema de trabajo, simple y eficaz, permitió que se produjeran exposiciones y debates precisos. Este esquema constituye uno de los hechos notables de este evento; el mismo merece que sea considerado en adelante en eventos de las Escuelas de la AMP. En la tribuna estuvieron, bien como expositores o como comentadores, analistas de amplio recorrido y de contribuciones conocidas en el ámbito de la AMP, quienes reafirmaron con sus intervenciones en general la importancia y solidez del trabajo que desarrolla la ECF. Trabajos, en su mayor parte clínicos, donde el examen de casos, de situaciones clínicas específicas o también problemas cruciales que el tema plantea, animaron el evento.  

Señalo sucintamente a continuación lo que a mi juicio fueron algunos de los hechos y proposiciones más destacados del certamen:

• Pasar… de una suposición a algunas certezas analizadas… funda "nuestro sujeto supuesto saber".

• Verdad, varidad, sujeto, saber, creencia, ateismo, inconsciente transferencial, inconsciente real, hystorización, transferencia, el pase, son algunos de los conceptos claves para una teoría sobre "nuestro sujeto supuesto saber".

• La increencia (el escepticismo) de ciertos sujetos en "todo" se prueba que se haya anclada en la creencia en que La mujer existe. ¿Cuántos escepticismos se sostienen en la misma base?

• Hemos entrado en guerra con otros sujetos supuestos saber… pero ya desde Freud lo estamos.

• Los analistas lacanianos podemos disponer de una explicación precisa acerca del porqué se produce con frecuencia en casos de niños perturbados, la transformación de las voces malévolas que les asedian en sus alucinaciones, en voces benévolas. Su resorte es la atribución de saber a un analista ubicado para estos niños en forma clara y bien definida, en el lugar de tal.  

• El temor a perder su arte (escribir, pintar,…) de algunos analizantes al comenzar sus análisis, revela en ciertos casos el carácter sintomático del mismo, y por tanto que el temor no siempre es infundado. Con todo, un análisis puede producir así la pérdida de un saber hacer…

• Dos lúcidos testimonios de pase de los colegas italianos Carmelo Licitra Rosa (Roma) y Massimo Termini (Roma), comentados por Eric Laurent con precisión y agudeza, produjeron uno de los acontecimientos centrales de estas Jornadas. El psicoanálisis, la SLP de Italia, la ECF y en general la AMP se han fortalecido aun más desde el domingo 7 de octubre.

• La inhibición, o el temor de comenzar, y los acting-out, o las salidas abruptas de un análisis por un error del analista, son dos fenómenos importantes a considerar en la clínica relativa al sujeto supuesto saber.

• Pierre Skriabine no solo hizo una magnífica introducción al nudo borromeo sino que demostró que solo la manipulación del nudo aporta elementos claves para la comprensión de proposiciones importantes de Lacan con relación al nudo. Un ejemplo: la manipulación que efectuó Skriabine aportó luces claras para avanzar en la comprensión de la diferencia entre el falso y el verdadero agujero, planteada por Lacan, en especial en el seminario 23.

• Ver TLN del lunes 8 de octubre (AMP-Uqbar) para tener una referencia sobre las brillantes exposiciones de François Regnault, Nathalie Charraud y Antonio di Ciaccia sobre el santo "lacaniano".

• Y la notable exposición de Jacques-Alain Miller que cerró el certamen ya es ampliamente conocida por los lectores de NEL-Debates gracias a la oportuna y rápida traducción de Mario Elkin Ramírez. Cabe destacar entre otros puntos de la exposición de JAM, que toma radicalmente en serio un fragmento del título de estas Jornadas: las apuestas políticas de nuestro sujeto supuesto saber.

• Diversos hechos más, que los límites del boletín impiden destacar, merecerán ser leídos en las publicaciones que se deriven de las Jornadas.

• Sirvió como emblema del evento la serpiente de la célebre artista Niki de Saint Phalle, que divulgamos como punto de cierre de este número, en el cartel de las Jornadas.

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