

El boletín de la NEL hacia el Congreso de la AMP
Buenos Aires, 21 al 25 de abril del 2008
Los objetos a
en la experiencia analítica
Boletín semanal
No. 5
Septiembre 20 del 2007
Moderador: Juan Fernando Pérez
Consultores: Leonardo Gorostiza
María Hortensia Cárdenas
Todos los integrantes de las Sedes, Delegaciones y Grupo de la NEL están invitados a participar en este boletín con sus comentarios, notas y textos en torno al tema del congreso
a, el boletín de l a NEL ha cia el Congreso de l a AMP
• Editorial
• El trabajo de la NEL hacia el congreso. NEL-Medellín
• Ceder el objeto al Otro, por Andrea Mojica
• Los objetos a en la clínica, por Liliana Kruszel
Editorial
Este número 5 de a presenta la forma como se desarrolla (y se amplía) la labor de la Escuela con miras al congreso de Buenos Aires. Actividades concretas en las Sedes y elaboraciones diversas en diferentes lugares de la NEL son testimonio de ello.
La NEL-Medellín ha iniciado sus actividades específicas con el horizonte del congreso en la mira. Se podrá leer aquí una breve reseña de la primera de sus noches preparatorias del congreso, así como el calendario de actividades orientadas hacia Buenos Aires, junto con las temáticas definidas para cada una de ellas y sus responsables. Hay allí un claro proyecto de trabajo del que seguramente se presentarán sus resultados en el certamen de la AMP.
De otra parte, Andrea Mojica de la NEL-Bogotá propone un riguroso texto, nutrido de valiosas precisiones acerca de la teoría lacaniana del objeto. Así, señala cuatro premisas importantes para el examen del objeto a; si éstas se ignoran, se debilita o se pierde la consistencia teórica que pueda tenerse en el examen del problema.
Y con tales premisas Andrea examina puntos fundamentales de la teoría del objeto. Entre ellos destaco su definición del momento lógico en el surgimiento de la función del falo como velo en la dialéctica entre el Otro y el sujeto. Y desde allí prosigue su examen situando las condiciones que requiere el sujeto para constituirse como deseante y escapar de tal manera al goce absoluto del Otro (Borie resuena en su texto; ver a, No. 3). Ello, como lo sustenta Andrea, conlleva sin embargo el tener que cargar con el peso de los ideales y con el riesgo de las ilusiones; con esto tendrá que arreglárselas a lo largo de su vida quien desea de una u otra forma.
Se leerá entonces con provecho en este texto una síntesis, densa pero llena de méritos y utilidad para orientarse en la clínica del objeto, donde igualmente queda ubicado el lugar del analista.
Este número se completa con un texto de Liliana Kruszel de la NEL-Miami, quien, tomando como punto de partida la pregunta que planteó Héctor Gallo al final de su artículo en el No. 2 de a ("¿qué significa, hablando en términos lógicos, reconocer teórica y clínicamente que hay un resto enigmático que está por fuera de la estructura, 'enraizado en el cuerpo' y siempre en trance de retornar? "), subraya el sentido lógico y clínico del planteamiento de J.-A. Miller al invitar a la AMP a trabajar el tema del objeto a tomando como eje el seminario La angustia . Y allí sitúa aquello que del cuerpo se abre hacia lo real para constituir el objeto a.
Para ello define lo propio del obsesivo, su lucha entre inhibición, deseo y acto, ilustrado por lo que sucede cuando se produce el encuentro entre el deseo de retener y el deseo sexual. Aborda entonces la pregunta por ¿qué es el síntoma para Lacan? Y en esa lógica Liliana sitúa la función que desempeña en la obsesión el real caprichoso, el real sin ley con asiento en el cuerpo. Es pues un texto que el clínico leerá con beneficio y gratitud.
Finalmente, el lector notará el diálogo interno que se produce entre los artículos de Liliana y Andrea, acerca de diversos puntos.
Invitamos a una lectura llena de interés para quienes alguien ha llamado "los trabajadores del objeto a ".
Juan Fernando Pérez
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La NEL-Medellín hacia el VI Congreso de la AMP
Noches preparatorias
• Septiembre 13, 7:30-9:15 p. m.
Los integrantes de la Sede se reunieron el jueves pasado para discutir los dos textos de base del congreso de Buenos Aires, Los objetos a en la experiencia psicoanalítica de Jacques-Alain Miller y Apuestas del Congreso de 2008 de Eric Laurent.
Mario Elkin Ramírez coordinó la reunión y presentó una cuidadosa lectura de los mismos, en la cual destacó múltiples puntos de interés para el debate hacia el congreso de Buenos Aires.
Así, tesis como las de la diferencia entre el padre freudiano y el padre lacaniano como una de las bases para la construcción de la teoría del objeto a, fue considerada por Mario Elkin en su exposición; o el sentido de la división, examinada por Miller, entre objetos naturales y objetos de la cultura; o la significación del objeto a en la angustia o en las adicciones; u otras más, abordadas en los textos de referencia. En fin, las conferencias de J.-A. Miller y de E. Laurent fueron recorridas puntualmente en la exposición.
Luego se produjo una animada discusión entre los integrantes de la Sede en torno a diversos puntos, entre otros los siguientes:
1.- ¿Es posible avanzar un poco más en la comprensión de la diferencia señalada por Miller en su conferencia de Roma entre el objeto-causa y el objeto intención?
2.- Dados los desarrollos que Lacan realizó sobre el objeto a luego del seminario X, ¿cuáles son las razones básicas que tuvo en cuenta J.-A. Miller al promover que el trabajo para el congreso de Buenos Aires tuviese como centro el seminario La angustia, sin proponer acento especial en desarrollos posteriores, algunos de los cuales rectificarían, al menos parcialmente, algunas de las tesis precedentes?
3.- ¿La propuesta de J.-A. Miller eventualmente se debería entender como una invitación a retomar el objeto a en la vía de la causa y del deseo, vía algo olvidada en el ámbito de la AMP, más que como objeto plus de goce?
Cabe indicar al respecto que el texto de Liliana Kruszel que aparece en este número, aborda lo anterior y propone algunos elementos de respuesta a esta pregunta.
4.- La oposición cuerpo/significante ¿se encontraría ya acentuada por Lacan en el seminario X y con ello se definirían así las coordenadas posteriores de la pragmática analítica? (Ver para ello igualmente el texto de Liliana Kruszel).
De la discusión que se produjo en torno a puntos como los anteriores, a propondrá a sus lectores algunas precisiones en números posteriores.
La agenda de la NEL-Medellín hacia el congreso de la AMP proseguirá desarrollándose de la siguiente manera:
• Septiembre 27. 7:30 p.m . Tema: Desde la perspectiva del deseo del analista. Expone: Claudia Velásquez.
• Octubre 11. 7:30 p.m. Tema: El cuerpo y los objetos. La perspectiva de Hebe Tizio. Expone: María Cristina Giraldo.
Tema: Los objetos a en testimonios del pase
• Octubre 25. 7:30 p.m. Expone: José Fernando Velásquez.
• Noviembre 8. 7:30 p.m. Expone: Luz Elena Gaviria
• Noviembre 22. 7:30 p.m. Expone: Ana Victoria Saldarriaga
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Ceder el objeto al Otro
Andrea Mojica
NEL-Bogotá
Mi aporte a la conversación sobre el objeto se centra en el capítulo XXIII, "De lo anal al ideal", del Seminario X, lugar donde Lacan precisa la función del objeto en el recorrido del objeto anal al objeto escópico. Quiero señalar algunas premisas que en mi concepto aclaran el papel del objeto a –en sus diversas manifestaciones– en la constitución del sujeto en el lugar del Otro.
1) La heterogeneidad del objeto con respecto al significante articula la relación del primero con el campo del deseo, distinto al campo de la metonimia significante en la que el sujeto siempre se remite a otra cosa, y que más bien tendría que ver con la demanda del Otro.
2) El objeto del que se trata, y que se manifiesta de modos diversos, es considerado en su dimensión de causa, causa de un deseo que para subsistir en su función requiere de una hiancia entre ésta y su efecto. Dicha hiancia se constituye en un velo que asegura el lugar de la causa como motor del sujeto y que ubica al objeto a, como lo señala Miller, en tanto objeto desconocido y escondido por estructura.
3) Las manifestaciones de este objeto, que desde la psicología pueden entenderse como hechos anatómicos determinados por el desarrollo, son pensadas por Lacan en función de su inscripción en la estructura simbólica que les otorga su estatuto de destino.
4) La operación del Otro simbólico en el cachorro humano –en esa sustancia viviente– que produce la caída del objeto como resto y como índice de la pérdida de la "animalidad" de ese cachorro, introduce a la necesidad en la dialéctica del deseo, tanto del lado del sujeto como del lado del Otro. Por este nexo, el encuentro con el deseo del Otro se convertirá en un rodeo necesario para el sujeto, porque es solo a través de ese circuito que puede saber acerca del objeto de su propio deseo.
Con estas premisas, y teniendo de la constitución del sujeto como deseante, retomaremos la inserción del objeto a en el nivel anal a partir de la demanda del Otro. En efecto, la "educación de los esfínteres" muestra de manera privilegiada el momento en que el niño parece ceder el objeto al Otro. Dicha cesión marca el punto en el que el objeto adquiere un valor agalmático, como don de amor, que en tanto tal implica el revestimiento del objeto causa con la imagen fálica como condición para inscribirse en el fantasma de una forma distinta a la de "causa inasible", a la de puro real.
Si partimos del Otro como deseante podemos entender que este movimiento apunta a instituir al falo como mediador entre el Otro tachado y el sujeto, que en ese punto tiene el estatuto de objeto de goce del Otro. Frente a la angustia de ser objeto del Otro, el falo aparece como un velo que subroga al objeto a, que introduce un tercer elemento en la dinámica entre el Otro y el sujeto, y que le otorga a este último la ilusión de que el objeto se encuentra adelante, "como algo concreto", marcado por la intervención del padre, que, en tanto agente de la castración, aspira a comprimir el goce en el tonel del falo. El falo se convierte entonces en "el objeto del deseo" para el Otro y para el sujeto.
Al paso por la cúspide de la distribución de las formas del objeto a, el sujeto se dirige al nivel escópico, donde pretende encontrar lo que "necesita" para constituirse como deseante. Podemos ubicar "esto que necesita" del lado del ideal del Otro, que en su relación con el objeto da la imagen de su potencia; en otras palabras el sujeto se avoca al campo del deseo pero en un plano imaginario, el del espejismo de la potencia, en el que el sujeto se proyecta de manera doble: como yo ideal y como Ideal del yo.
Esta indicación de la potencia es solidaria a lo que Lacan llama "fantasma de la omnividencia", ejemplo junto con el anterior de la forma que adquiere el I(A) como "todopoderoso". Podemos ubicar aquí cierta manera de concebir el cúlmen de la cura psicoanalítica que sostiene la superposición entre objeto causa e ideal; llenar la hiancia entre causa y efecto con el ideal implica obturar el funcionamiento del objeto como causa del deseo.
Esto no resuelve la pregunta por el deseo, sino que retiene al sujeto en las ilusiones de sus identificaciones y elimina la pregunta por la causa en el marco de una relación fantasmática entre el sujeto y el Otro sin tachar. Trascender más allá del ideal, separarlo del objeto a del sujeto y reconducir a este último la demanda, supone un encuentro con el Otro deseante, que esta vez, por la mediación del falo, no se ubica como un Otro devorador, sino como paso lógico necesario para encontrarse con su propio deseo, para constituirse en deseante.
Este Otro deseante me remite a reflexionar sobre el estatuto del analista en la cura, en tanto es el deseo del analista el que en el plano de la cura funciona como operador lógico. En efecto, el analista no hace coincidir el objeto a con el ideal, sino que abre el espacio para éste funcióne como causa.
No obstante lo anterior, cabe señalar que el lugar desde el cual opera el analista no es el del Otro sino el de semblante del objeto a del analizante como resorte del vaciamiento de goce que se produce en la cura. Creo que este punto se articula con la bibliografía razonada aportada por Jacques Borie con respecto a la inconsistencia del Otro y su relación con el objeto a.
Referencias
Lacan, Jacques. (1962/63). Seminario Libro X: La angustia. Buenos Aires: Paidós. 2006.
Laia, S. "Cuatro registros del objeto a". En Papers No. 1, www.amp2008.com .
Miller, J-A. "Los objetos a en la experiencia analítica". Ver web del congreso, www.amp2008.com .
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Los objetos a en la clínica
Liliana Kruszel
NEL-Miami
En el argumento que Miller propone para el siguiente Congreso respecto de los objetos a en la clínica, opina que Lacan en su enseñanza, a la altura del seminario X, ha formalizado ya la parte más irreductible del objeto a, y que en posteriores seminarios parece haber tomado otros derroteros donde el objeto a es más confundible con el semblante.
Por ese motivo invita a centrarse en ese seminario sobre aquello que del cuerpo se abre a la captación de lo real, y donde la experiencia ya no está, como en seminarios más tempranos (Sem. IV), relacionado con la demanda del otro o con la demanda al otro, sino con un goce localizado en una parte del cuerpo y el aporte clínico que se desprende de la última parte del seminario X.
Lacan dice así, en las páginas 342-343 de ese seminario, en una indicación clínica muy precisa:
"Pues bien, acerca de la relación del a con la constitución de un deseo y acerca de lo que nos revela la relación del deseo con la 'función natural', (aquí, las comillas de 'función natural' son mías. L. K.), nuestro obsesivo tiene para nosotros el valor más esencial. Podemos palpar constantemente ese carácter cuyo aspecto enigmático solo puede borrarlo la costumbre –que en él los deseos siempre se manifiestan en una dimensión cuya función he llegado a calificar hace un momento de defensiva." Defensa en la economía libidinal, o sea en sus vínculos con el deseo sexual.
Y más abajo, "(…) observamos (…) que ahí está ya la posición del deseo anal definida por el 'deseo de retener' (aquí, las comillas de 'deseo de retener' son mías. L. K.), en cuanto centrado en torno a un objeto primordial al que le dará su valor." (p. 343).
El deseo de retener solo tiene su valor como engaño y defensa que previenen y alejan al obsesivo de ir al encuentro con su deseo, ya que esta defensa se traza como retorno al objeto.
Esta imposibilidad de acceder al deseo, que se matematiza en Lacan como (- j) [menos phi] y que aparecería como residuo subjetivo en el nivel de la copulación, se ve entorpecido por este otro deseo de retener.
La cópula que está por todas partes, solo une faltando allí donde, precisamente, sería copulatoria.
Este agujero central (llamado posteriormente No hay relación sexual) da su valor privilegiado a la angustia de castración, único nivel donde la angustia se produce en el lugar mismo de la falta del objeto.
El obsesivo, dado que se encuentra imposibilitado de satisfacer su deseo de ir al encuentro de la copulación, llega a su objeto, el a excremental, el 'a causa' del deseo de retener.
El deseo se le presenta en su faz de inhibición, y el a, como tapón o grifo, como lo define un poco más abajo. Este tipo de objeto se caracteriza por 'no poder hacerse algo' con él, al igual que el 'no saber nada' de él.
¿Qué es el síntoma?, se pregunta Lacan. Que el grifo pierde.
Si aquello que ocurre a nivel de lo anal entra en juego y adquiere su sentido, es porque existe la llamada del agujero fálico, (el agujero de la proporción sexual de los goces) en el centro de lo genital.
Entonces el objeto causa se instala en la hiancia que abre, la no relación sexual. Esta parte del cuerpo en cuanto centro de una recuperación de goce, es ex-sistencia, sostiene como por fuera al conjunto de lo imaginario y lo simbólico.
Lo primordial en la consistencia del cuerpo es su faz imaginaria, ya que en su materia se descompone.
Esa consistencia, explica Miller en su curso La experiencia de lo real, es un imperativo categórico, un 'yo quiero' a las cuales le advienen luego las razones prácticas, pero éstas, como el sujeto, no son consistentes, en algún punto se dividen, se abre un agujero y allí surge el 'a', un objeto vuelto causa de lo que hay que hacer.
"Quiero aquello que 'me pulsiona' ", no la ley para todos, sino un yo quiero absoluto. Encrucijada kantiana entre la voz que comanda, como proviniendo de afuera, cuando en realidad 'soy yo mismo' quien me he formulado el comando.
Es en otro ejemplo, que Miller describe en su curso 2004-2005 de El médico a palos de Moliere, donde se muestra otro ejemplo de psicoanálisis aplicado a la literatura pero que bien vale en lo clínico sobre la voluntad femenina, encarnada en el personaje de Lucinda que quiere casarse más allá de la ley del padre. Su capricho la hace enmudecer. La ley, la norma, la necesidad, contrarían el deseo que se realiza en el capricho, que determina su mutismo con constancia y firmeza de carácter.
Este es el real sin ley, el real caprichoso, y por eso acontecimiento imprevisto, no reglado/regulado.
Esto que se aísla fenomelógicamente que es una instancia, una formación, un objeto: es el carácter. Es aquello que no es interpretable, que hace obstáculo a la interpretación.
Con asiento en el cuerpo, el 'objeto causa' de un deseo primitivo, se goza, y alrededor del mismo se forma una defensa que no es algo aislado como un síntoma, o un producto fugaz del inconsciente, sino que toma toda la personalidad caracterial; es lo más irreductible de la experiencia psicoanalítica, enfrentado a la noción de síntoma freudiano interpretable de la primera tópica.
Es por ello que para Lacan el hueso del síntoma no era curable sino tan solo significantizable, con la esperanza de poder crear algo con eso.
El carácter y su objeto es lo que no se deja leer, de allí que hay que deducirlo de una lógica. Es por donde uno tropieza pero al mismo tiempo eso que hace a la diferencia de cada quien.
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