
El boletín de la NEL hacia el Congreso de la AMP
Buenos Aires, 21 al 25 de abril del 2008
Los objetos a
en la experiencia analítica
Boletín semanal
No. 4
Septiembre 13 del 2007
Moderador: Juan Fernando Pérez
Consultores: Leonardo Gorostiza
María Hortensia Cárdenas
Todos los integrantes de las Sedes, Delegaciones y Grupo de la NEL están invitados a participar en este boletín con sus comentarios, notas y textos en torno al tema del congreso
a, el boletín de l a NEL haci a el Congreso de la AMP
• Editorial
• El trabajo de la NEL hacia el congreso. NEL-Caracas-ACP
• "Cuidémonos de no caer en el pozo", por Patricia Tagle
• Bibliografía razonada 5, por Gerard Wajcman
Editorial
Un intenso calendario que presenta un variado de trabajo, y dos valiosos textos, conforman este número 4 de a.
En la NEL-Caracas-ACP se labora ya seriamente en la perspectiva de Buenos Aires 2008: un seminario de formación, un estudio regular y cuidadoso de dos seminarios de Lacan, toda la labor clínica de la REDPSI (que tiene varios frentes de trabajo), sometida ahora a la perspectiva de definir la naturaleza y la función del objeto a en las experiencias analíticas que allí se adelantan, son las actividades que desarrollan los colegas con el propósito de "proseguir nuestro diálogo entre el psicoanálisis como práctica y la civilización que es nuestro partenaire", según la expresión de Miller para referirse al próximo congreso de la AMP.
De otra parte, Patricia Tagle de la NEL-Lima propone una juiciosa consideración donde la conocida anécdota de la caída en el pozo de Tales de Mileto (que ha dado origen a tantas elaboraciones desde el siglo VII-VI a. de C., pasando por Platón o Aristófanes y el medioevo hasta Heidegger) es puesta en relación con la pragmática analítica que Eric Laurent recordaba con énfasis en el Encuentro Americano de Belo Horizonte. Si en Buenos Aires se examinará la experiencia analítica, ha de recordarse sin duda, como Patricia lo señala con justeza inequívoca, que esa experiencia está definida en la orientación lacaniana por un espíritu donde todo interés meramente contemplativo carece de todo sentido.
Y en una quinta entrega de las bibliografías razonadas del objeto a, Gérard Wajcman de la ECF esclarece algunas bases de la evolución del concepto de sublimación en Lacan, concepto en el cual el objeto a es constituyente.
Propone entonces elementos de base para entender lo que va en Lacan de la sublime elevación del objeto a la dignidad de Cosa, del seminario VII, a la subida o ascenso del objeto al cenit social de nuestros días, asunto expuesto y descifrado por Lacan ya desde finales de años sesenta. Y Wajcman aclara con sentido quirúrgico cómo en el caso de la sublimación se logran las más altas cimas posibles a lo humano, en tanto que en la subida, "se chapotea"; cómo en lo sublime se lleva lo real a lo simbólico, en tanto la subida "es una Ascensión asistida por montacargas"; se trata de la subida del objeto bajo la forma de mercancía. Será necesario entonces, predice Wajcman, esperar ahora sublimaciones a lo Prévert.
Juan Fernando Pérez
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Seminario de formación
Responsable: Ronald Portillo
Frecuencia: Quincenal. 2do. y 4to. viernes de cada mes.
Hora: 3:30 a 5:00 p.m.
Camino a Buenos Aires 2008-Congreso de la AMP
Responsable: Comisión Científica de la NEL-Caracas-Asociación de Psicoanálisis de Caracas
Frecuencia: Quincenal. 1er. y 3er. viernes de cada mes.
Hora: 5:30 a 7:00 p.m.
Lectura del Seminario 10, La angustia. Las cinco formas del objeto a
Responsables: Luigi Luongo y Noemí Cinader
Frecuencia: Quincenal. 1er. y 3er. viernes de cada mes.
Hora: 3:30 a 5:00 p.m.
Seminario de enseñanza declarada: Seminario 4, La relación de objeto
Responsables: Aliana Santana y Gisela Cordido
Frecuencia: Quincenal. 2do. y 4to. viernes de cada mes.
Hora: 2:00 a 3:15 p.m.
Grupos de Investigación de la REDPSI: "El objeto a"
1) Desde la clínica de PATVI
Responsable: Aliana Santana
Frecuencia: mensual. 3er. viernes de cada mes
Hora: 10:00 a 11:00 a.m.
2) Desde la clínica de CAPSI
Responsable: Rosa Lagos
Frecuencia: mensual. 4to. sábado de cada mes
Hora: 9:00 a 12:00 m.
3) Desde la clínica de PAU
Responsables: Aliana Santana y Gisela Cordido
Frecuencia: mensual. 3er. viernes de cada mes
Hora: 11:00 a 12:00 m.
4) Desde la experiencia en la presentación de enfermos en la Sección Clínica del CID - Las Mercedes
Responsable: Ronald Portillo
Frecuencia: mensual. 4to. miércoles de cada mes
Hora: 8:00 a 9:30 p.m.
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Apuntes para pensar una pragmática del psicoanálisis
Patricia Tagle Barton
NEL-Lima
Debo decir que la propuesta de Eric Laurent en Belo Horizonte, en el sentido de pensar una pragmática del psicoanálisis y trabajar este tema en el próximo Congreso de la AMP me causó.
Desde que escuché su propuesta resonaba en mí un texto antiguamente leído, La pregunta por la cosa, [1] en la que Heidegger señalaba las diferentes determinaciones de la cosa para los griegos, entre las cuales incluía "tá prágmata". No tardé pues en llegar a revisar aquel texto. Y gracias a Heidegger, me volví a topar ahí con este pasaje de Platón, que linda con lo anecdótico:
"Se cuenta de Tales, que mientras se ocupaba de la bóveda celeste y miraba hacia arriba, cayó en un pozo. A raíz de eso, una ingeniosa bonita criada de Tracia se burló de él, y dijo que pretendía apasionadamente llegar a conocer las cosas del cielo, mientras se le ocultaba aquello que tenía ante sus pies y sus narices". (Platón, Teeteto , pp.174 y sgtes).
Anécdota conocida acerca de Tales, que pudiera haber seguido recordando como algo totalmente intrascendente, a no ser por lo que Heidegger anotaba a continuación: "Platón agrega: La misma burla se aplica a todos los que se ocupan con la filosofía".
Determinar a la filosofía como un mero pensar con el que no se puede hacer nada, excepto hacer reír a la criadas, no resulta ser un giro gracioso en Heidegger, puesto que él mismo señala que eso debe llamar a reflexión, en cuanto lo que hace reír es el hecho de caer eventualmente en el pozo: "esta determinación del concepto de la filosofía no es una mera broma, sino que invita a reflexionar. Hacemos bien en acordarnos, ocasionalmente, que tal vez en nuestra marcha podemos caer alguna vez en un pozo, en el que tardaremos en encontrar el fondo."
Por supuesto, no estamos con Lacan del lado de la filosofía, y está claro que no consideramos al psicoanálisis como un mero pensar con el que no se puede hacer nada; por el contrario, somos rigurosos en distinguir la teoría analítica como epistemología clínica y no como un pensar especulativo, a más de tener en claro que lo nuestro es una praxis; además, apostamos a demostrar –y de hecho nos esforzamos en ello– que produce algo, es decir que tiene efectos significativos en el sujeto que habla en el dispositivo.
Pero ¿eso basta para alejarnos del riesgo de caer en el pozo? Y, ¿de qué pozo se trata para nosotros? Considero que es un asunto que también debe llamarnos a reflexión. Pienso que se trata de preguntas medulares, en cuanto ellas apuntan directamente a las cuestiones que hoy en día venimos debatiendo y que conciernen al lugar que el psicoanálisis debe tener en nuestra contemporaneidad sin que ello suponga caer en desviaciones ni degradar su empleo. Tarea nada fácil, pues nos encontramos entre el riesgo de un tropiezo estrepitoso –en el mejor de los casos– si permanecemos como Tales, ocupados en nuestra "bóveda celeste"; y el riesgo de perder el rumbo, la orientación, si marchamos enfrascados en lo que nos sale al paso. Es aquí donde reconozco la pertinencia de la propuesta de Eric Laurent en el sentido de pensar una pragmática del psicoanálisis.
En este punto me gustaría retomar a Heidegger, y revisar la definición que nos aporta sobre "tá prágmata": las cosas, en cuanto son en general cosas con las que tenemos trato…, [2] lo que ubica para nosotros la cuestión de pensar la pragmática del psicoanálisis en el horizonte del trato, no con las cosas, cualesquiera, sino con la cosa, que no es otra que la cosa freudiana.
[1] Heidegger, Martín. La pregunta por la cosa. Alfa Argentina, Buenos Aires, 1975.
[2] Op. cit. p. 66.
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Gérard Wajcman [miembro de la ECF] le ofrece a nuestra bibliografía razonada una explicación sobre lo que Lacan anticipa respecto al « ascenso al cenit » de los objetos, o sea, cómo se articulan la elevación y la caída en la sublimación moderna. Allí resuenan, para un toque de real planetario suplementario en la búsqueda del O.F.,[*] clima e hipermercado.
C. Lazarus-Matet
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Gérard Wajcman
En 1960, para Lacan, elevar el objeto constituye el gesto de la sublimación [La Ética del psicoanálisis ]. En 1970, el ascenso del objeto parece referirse a otra cosa, como un ascenso general del objeto en la sociedad, ["Radiofonía", Scilicet 2/3, p. 66]. De hecho, al indicar una nueva elevación potencial del objeto descubre una nueva clase de sublimación. En diez años se pasa de una visión artesanal y aristocrática de la sublimación, poder catártico de la belleza en manos de algunas almas elegidas, a la SSG, sublimación social generalizada, una sublimación industrial, anónima, desacralizada, donde el vacío de la Cosa se ahoga bajo el diluvio de los objetos en serie. Esto demanda un examen del matiz que hay entre elevación del objeto y subida o ascenso del objeto.
Ya que para integrar la hipótesis de Duchamp respecto a que cualquier objeto puede servir, el pensar su elevación mantiene en Lacan la sublime visión de la sublimación freudiana. O sea que la sublimación supone, implica, llama desde alturas ideales, inalcanzables. Se eleva a lo alto, naturalmente, muy alto. Mientras que la subida puede considerarse perfectamente abajo, por lo bajo, en lo bajo. Como en la subida de las aguas. En un caso se accede a las cimas más altas, mientras que en el otro, se chapotea. Por ejemplo, nunca se dirá que Cristo sube: se eleva. "Ya ha llegado la hora en que el Hijo del hombre será elevado a la gloria." [Juan, 12, 23] Y a la elevación a la crucifixión de la Pasión le sucederá la elevación sublime de la Ascensión –la Asunción de la Virgen será, por su parte, una Ascensión angelicalmente asistida. Pero la elevación describe una sublimación en el sentido del ascetismo, destilación de la materia vaporizada en espíritu o, en el fondo de nuestra caverna platónica, la vía de la oscuridad a la luz. En lacaniano, la sublime elevación lleva lo real a lo simbólico. Pero cuando medimos el peso religioso de la idea de elevación –mucho más allá de una imagen de erección– se nos ocurre que en nuestras comarcas, toda idea de elevación está más o menos perfumada con esencia cristiana, y que la sublimación freudiana no le escapa más que el alpinismo. De ahí la subida en Lacan, que vuelve a darle al objeto su peso material y lleva la cosa al campo de la gravedad terrestre.
La subida no se acompaña con ninguna pasión del objeto, ningún ascetismo, ningún vuelo metafísico, ninguna sacralidad. La subida del objeto es una Ascensión asistida por montacargas. Se vislumbra acá un rasgo crucial: el objeto es igual a sí mismo de abajo para arriba. No es un objeto que se desmaterialice. Permanece exactamente como lo que es: un producto, se puede decir un desecho. El secreto es que simplemente cambia de piso. La nueva sublimación consiste en poner el dirt en el lugar adecuado, [haciendo eco a la expresión de Lord Palmerston citada por Freud en "El carácter y el erotismo anal": dirt is matter in a wrong place].
Resta sin embargo que Lacan lanza ese objeto al cenit. Podría verse ahí, una vez más, una invitación a levantar los ojos al cielo. Pero solo se trata de un cenit social. Es decir que, al nombrar el término cenit el grado más elevado, nada prohíbe situar el cenit social a nivel del estante superior de las líneas de supermercado. La elevación sublimatoria se suponía que organizaba "la inaccesibilidad del objeto en tanto objeto de goce" [ La Ética del psicoanálisis]; el ascenso social del objeto lo pone al alcance de la mano en todas las vitrinas de los negocios del mundo.
En el momento de la Primavera de Praga, Lacan anuncia una sublimación con rostro humano, la sublimación de los tiempos hiper modernos –oigamos: del hipermercado. O sea dos cosas. Una: el ascenso del objeto describe en realidad una caída. Lo sublime rueda del Parnaso al bazar, para terminar fatalmente en el vertedero. Por lo tanto, resulta urgente olvidar al Seudo Longin, Kant con Freud para dar a lo sublime su definición moderna. Es lo que Lacan hace en 1972: "el punto más elevado de lo que está abajo" [ Aún p. 21].
Ha llegado el tiempo del sublime de abajo. Todo está upside down en la época del objeto-rey. Dos: la subida del objeto es una forma sobria de nombrar al tsunami de la mercancía. Y en el rompimiento de los objetos, un objeto adquiere todo su peso, se lo puede decir así: el O. F. [*] –el Objeto-que-Falta. Cuando Sociedad consuena con saciedad, la insatisfacción se convierte en un lujo a lo Bataille. La anorexia se dispone en síntoma de un mundo que se sueña como cuerno de la abundancia –cuando el hambre asemeja allí un mal de otra era. La nada, un valor en alza. En el tiempo del goce en todos los planos, hay que esperar una sublimación histérica, en busca de un objeto inhallable y de insatisfacción. Finalmente la colección podría ser el arte de la época –la cultura del objeto-que-falta en la civilización del mercado universal.
* O.M. : Objet-qui-Manque, en el original
Traducción: Gabriela Roth
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