
El boletín de la NEL hacia el Congreso de la AMP
Buenos Aires, 21 al 25 de abril del 2008
Los objetos a
en la experiencia analítica
Boletín semanal
No. 3
Septiembre 6 del 2007
Moderador: Juan Fernando Pérez
Consultores: Leonardo Gorostiza
María Hortensia Cárdenas
Todos los integrantes de las Sedes, Delegaciones y Grupo de la NEL están invitados a participar en este boletín con sus comentarios, notas y textos en torno al tema del congreso
a, el boletín de l a NEL haci a el Congreso de la AMP
• Editorial
• ¿Un saber subversivo? por Ana Victoria Saldarriaga
• Reseña de seminario de E. Berenguer en Bogotá, por Gloria González
• Bibliografía razonada 4, por Jacques Borie
Editorial
Este número 3 de a presenta tres textos cortos en torno al objeto a.
Ana Victoria Saldarriaga de la NEL-Medellín propone una interesante consideración acerca de diferentes versiones relativas al corte, más allá del psicoanálisis mismo, para situar en esa perspectiva el correlato del corte analítico, el objeto a, y su dimensión vivificante como causa del deseo. Propone así una pieza valiosa para tener en cuenta en el marco de la propuesta del Congreso de Buenos Aires sobre los objetos a en la experiencia analítica.
Gloria González, reseña para toda la NEL la segunda jornada de trabajo sobre el objeto a en la NEL-Bogotá dirigida por Enric Berenguer. Ubica elementos claves propuestos en la jornada para comprender esa asombrosa reflexión epistemológica de Lacan en el seminario La angustia, en especial en el capítulo "Los párpados de Buda", acerca de la función de la causa y el lugar del objeto a como causa. El lector hallará igualmente en la reseña otros elementos relativos al objeto a considerados en la jornada, en particular sobre el objeto anal y la obsesión.
Finalmente, Jacques Borie de la ECF, en una nueva entrega de las bibliografías razonadas, presenta una muy precisa y esclarecedora síntesis de las líneas básicas en las mutaciones del concepto de objeto a en la obra de Lacan, acentuando el giro decisivo que se produce en el seminario XVI, en desarrollo de la tesis central de este seminario, es decir que A está formado de a.
En los números siguientes a difundirá nuevos textos de integrantes de la NEL, enviados especialmente para el boletín.
Juan Fernando Pérez
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Ana Victoria Saldarriaga
Pudiera ser, pero se me ocurre que, tal vez, se trate, también de un saber vivificante, en el sentido en que, en cada sesión, el psicoanalista se compromete con las posibilidades de la vida posible en cada analizante. Pues la palabra, para los analistas, sigue teniendo poderes derivados no sólo del filo cortante de la verdad freudiana, sino también de los cortes en acto con los que finaliza cada sesión; a la manera de una Sherezada, que contesta a los cortes mortales del rey Shariar con el corte vivificante de su propia palabra, noche tras noche. Y es que, quizás el mérito del saber analítico es que, a diferencia de los demás, cuenta, de esta manera, con la pulsión de muerte y con el goce implicado en ella. Todo otro saber –excepción hecha, claro está, de la literatura que no sabe qué sabe– la excluye, ya sea por represión o forclusión como corresponde a la condición humana. Por lo tanto, no dejará de retornar, ignorada, en esas formas culturales de la agresión que van minando silenciosamente todo vínculo social, en la ruidosa reivindicación paranoica o en los extremos del goce que la hacen, cada uno a su manera, acto suicida.
El saber del psicoanálisis, pues, que hace de la pulsión de muerte acto en la palabra del analista –ese "uno que puede seguir viviendo con la cabeza cortada", [1] y lo sabe–, en sus puntuaciones, silencios y cortes, tiene, entonces, el efecto contrario: hacer que la que retorne sea la vida, ni ruidosa ni muda, sólo palpitante en un cuerpo anudado de manera menos mortificante.
¿Y el a? Es consecuencia lógica de esa práctica de la palabra. El correlato de ese corte en cada sesión, no puede ser otro que el a vivificante, aquel, causa del deseo. [2]
¿Y la clínica? Abre una pregunta: Si el corte no puede ser el mismo para cada estructura, ¿cómo se da en cada caso y cuál es el a obtenido?
[1] De "El señor Gawayne y el caballero verde". En: Romances y leyendas de caballería. Recopiladas por A. R. Hope Moncrieff. Madrid. M.E. Editores, SL. 1995, p. 189.
[2] Si, como dice Lacan: "la objetalidad es el correlato de un pathos de corte." Sem. X, p. 232.
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Reseña del seminario sobre el objeto a
de Enric Berenguer en la NEL-Bogotá el 4 y 5 de junio
Gloria González
En el marco de la preparación para el próximo Congreso de la AMP, la NEL-Bogotá realizó durante el primer semestre del año dos jornadas de trabajo con Enric Berenguer. Durante la segunda de estas jornadas, se abordó en primera instancia la cuestión de la causa, a partir de los planteamientos hechos por Lacan en el seminario X.
Ante las posiciones filosóficas empirista e idealista, que intentarían situar la causa dentro de la formalización significante, Lacan introduce la noción de real, para mostrar que hay cierto registro de la ley que se mantiene a distancia; marca así una diferencia con la ley kantiana y con la ley de la ciencia al presentarnos una forma de ley que no es significante y con ello un concepto distinto de inconsciente. Tenemos entonces, de un lado la ley significante que introduce la determinación en el sujeto y de otro lado la causa que interviene en las hiancias de esta ley. El objeto a, en tanto causa, supone una identificación fundamental del sujeto, identificación que queda como inalcanzable de manera directa para él, punto de finitud, de real, que contrasta con la metonimia significante.
Se abordó también la pregunta por lo común a los objetos, es decir, por aquello que les permite articularse, sin dejar de lado lo particular de cada uno de ellos. Se planteó entonces que los objetos de la demanda tienen relación con una contingencia corporal, necesaria en la subjetivación y que en relación al objeto se trata siempre de una misma función, ahora bien, cada objeto se liga de una manera particular para representar al sujeto ante el Otro, para hacerse como se ha dicho, causa del sujeto.
Se destaca, la singularidad del objeto anal, como privilegiado en la constitución subjetiva, dada su condición de resto y en tanto la demanda del Otro sobre ese desecho tiene la particularidad de ser doble, puesto que se hace tanto sobre el retener como sobre el expulsar. La condición singular de esta demanda, se anuda entonces a la particularidad del objeto anal, que en su ambigüedad se nos presenta adecuado como símbolo de la ambivalencia del deseo en la neurosis obsesiva.
Tras la detención en este objeto anal y sus conexiones con los demás objetos, Berenguer se refirió al objeto voz, que por su parte, corresponde a un límite no subjetivable, primero y último en el circuito de los objetos, que opera en el momento de la incorporación del significante y que habita en adelante en el sujeto en calidad de superyó.
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Bibliografía razonada 4
Para decir lo que es la sustancia del psicoanálisis, Jacques Borie toma, a partir de la página 315 del Seminario XVI [edición francesa], la inversión que opera Lacan, haciendo eco a la "consistencia topológica" del objeto a comentado par J.-A. Miller en la Introducción a la lectura del Seminario La angustia (la Cause freudienne n° 59, p. 88).
C. Lazarus-Matet
El objeto a: entre lógica y sustancia
Jacques Borie
El Seminario XVI en su título mismo marca un giro esencial en la enseñanza de Lacan: debemos al curso de J.-A. Miller Iluminaciones profanas (2005-2006) el poder desplegar con todas sus sutiles consecuencias este nuevo acercamiento al valor del objeto.
Si el a es primeramente introducido por Lacan como valor imaginario en el dualismo especular del yo y del otro, aparece luego como pedazo de cuerpo, soporte del fantasma y de la pulsión y residuo de la causación del sujeto en la cual la primera operación significante es la alienación en el Otro simbólico.
El seminario De un Otro al otro efectúa una inversión de esta perspectiva situando la emergencia del sujeto a partir del goce y no a partir del Otro. La falta en el Otro ya señalada en los seminarios precedentes, cambia de valor: no es ya efecto del significante que se encuentra escrito en la fórmula significante: del Otro mayúscula tachado (operación puramente interna a la lógica significante), sino que recibe su forma del objeto. De allí una tesis esencial de este seminario: A está formado de a, el Otro está formado de a. Esta nueva escritura abre una vía nueva para responder a la cuestión principal del psicoanálisis después de Freud: ¿cómo conjugar inconsciente y sexualidad, lenguaje y cuerpo? Si a da su forma (agujereada) a A, la cuestión de la inconsistencia del Otro es planteada entonces de manera novedosa, no solo en el modo significante. Es en este punto que Lacan introduce un término que podíamos creer excluido de su lógica estructural que no conoce sino las diferencias y los lugares. Lo que retorna es la cuestión de la sustancia (p. 315): "Tenemos que considerar a partir de allí estos a a nivel de su sustancia". Vemos entonces dos vertientes de a: lógica como lo que viene a ocupar el lugar del conjunto vacío en A para darle su forma, y sustancial como lugar donde el sujeto puede encarnarse, experimentar, como lo dice bien J.-A. Miller, «la palpitación de la vida» ( Cause freudienne n° 64, p. 158). El goce es aquí la única sustancia para el psicoanálisis y la cura el dispositivo para tomar la medida de ello sustraída a lo universal del Otro.
Traducción de Silvia Baudini

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